Dentro de esa dinámica virtual de la Champions, PlayStation juega un papel importante, siendo la empresa que evolucionó de un patrocinio tradicional hacia un modelo de “participación activa”. Es decir, pasó de ser un anunciante en el estadio a convertirse en un “jugador cultural” integrado a los hábitos de consumo de los fanáticos de la región.
Este movimiento es relevante si se considera que América Latina es uno de los mercados de mayor crecimiento para el gaming a nivel global. Según reportes de la consultora Newzoo, la región genera ingresos anuales superiores a los 8,000 millones de dólares y en ese sentido es que Sony busca asegurar su cuota de mercado a pesar de que la penetración de consolas compite directamente con el dominio del entretenimiento móvil.
El torneo regional Los Champions de la Champions (una competición de futbol en línea, organizada por PlayStation) valida este enfoque, ya que registra 19,000 jugadores en 16 países y un acumulado de más de 6,000 horas de juego en 168 torneos.
“Nuestra relación con la UEFA Champions League va más allá de la visibilidad. A lo largo de casi tres décadas evolucionamos del patrocinio tradicional hacia la creación de conexiones significativas. Hoy, nuestro enfoque está en la participación más que en la presencia”, señala Rafael Oliveira, director de marketing de PlayStation para Latinoamérica.
La estrategia tiene un trasfondo financiero para impulsar la vertical de servicios de Sony, pues al fomentar los torneos regionales, PlayStation alimenta su ecosistema de suscripción, PlayStation Plus, que representa una parte sustancial de los ingresos recurrentes de Sony. Tan solo en el primer trimestre del año, esta división registró más de 6,500 millones de dólares.
Y es que en la industria del gaming moderno, el valor de vida del cliente se ha vuelto más importante que la venta única de hardware, apunta Oliveira; un fan de la Champions que juega en línea también es un suscriptor activo que consume microtransacciones y servicios digitales durante todo el año.