El problema, y la contradicción laboral, está en la cantidad que reciben. La mediana en México es de 14 días otorgados al año y 13 utilizados, mientras que en Brasil llega a 30 días, en Alemania a 26 y en Francia a 34.
“En México no se están dejando vacaciones sobre la mesa. Los trabajadores usan casi todos los días que tienen, pero parten de una base mucho menor frente a otros mercados. Eso cambia la conversación, porque hay que entender si los días disponibles son suficientes para lograr una desconexión real”, dice Natalia Jiménez, directora de Desarrollo de Negocios para Latinoamérica en Deel.
La plataforma obtuvo los resultados a partir de solicitudes de vacaciones y licencias de más de 1.5 millones de trabajadores en 150 países. Para México analizó 3,322 solicitudes anuales y 811 correspondientes al verano.
Sin embargo, la muestra se concentra en empresas tecnológicas, startups y organizaciones que operan con esquemas remotos . Los resultados no representan a toda la fuerza laboral mexicana, pero permiten observar cómo se distribuyen los días dentro de un segmento que incluso puede recibir prestaciones superiores al mínimo legal.
El descanso se parte en pedazos
Los mexicanos aprovechan sus vacaciones, aunque pocas veces las toman en periodos largos. Tres de cada cuatro trabajadores solicitaron al menos un día suelto durante el año, 55.8% pidió descansos de dos días y 73.2% utilizó bloques de entre tres y cinco días.
Los porcentajes pueden coincidir porque una misma persona solicita distintos tipos de ausencia a lo largo del año. La diferencia aparece cuando el descanso se extiende, pues solo 7.7% consiguió tomar 11 días o más.
El verano conserva el mismo patrón. Entre junio y agosto, 53.8% de los trabajadores pidió al menos un día suelto y 48% tomó entre tres y cinco días, mientras que apenas 2% logró ausentarse durante 11 días o más.
“Cuando se analizan registros reales, y no encuestas de percepción, se observa con mayor precisión cómo se comporta el descanso. En México, la utilización del PTO (tiempo libre remunerado) es alta, pero la duración de las vacaciones tiende a ser corta. La combinación muestra la diferencia entre tomar días libres y tener periodos suficientes para desconectarse”, señala Lauren Thomas, economista fundadora de Deel.
Los días sueltos ayudan a resolver necesidades inmediatas y evitan que el trabajador se ausente demasiado tiempo. A cambio, la persona permanece cerca de la rutina laboral y rara vez alcanza una pausa que le permita bajar el ritmo.
GeoVictoria encontró otra señal de esta desconexión incompleta. El 77% de los trabajadores mexicanos que registran su jornada mediante la plataforma considera que no ha descansado lo suficiente, pese a que el país ya cuenta con periodos del año donde se concentra la demanda de vacaciones.
Para Pablo Córdova, country manager de GeoVictoria, las empresas suelen conocer con anticipación cuándo aumentarán las solicitudes, pero no siempre utilizan esa información para organizar al equipo.
“Los periodos vacacionales no son eventos inesperados, sino patrones que las organizaciones pueden anticipar. México enfrenta el reto de evolucionar hacia modelos laborales más eficientes y, después de años como uno de los países con más horas trabajadas, la gestión inteligente del tiempo se vuelve fundamental”, afirma.
Cuando una empresa identifica las fechas más solicitadas, puede organizar coberturas, repartir las cargas y evitar que las vacaciones dependan de la disponibilidad del jefe o de la capacidad del trabajador para dejar resueltos todos sus pendientes.
La información también permite detectar áreas donde varias personas quieren salir al mismo tiempo o puestos que no pueden quedarse vacíos porque nadie conoce sus funciones. En ambos casos, la falta de planeación reduce la posibilidad de tomar periodos largos.