La complicación aparece cuando deben realizar una operación matemática. Solo 21.9% calculó correctamente un interés simple, indispensable para conocer cuánto terminarán pagando por un crédito o financiamiento.
No comprender ese cálculo puede llevarlas a contratar una deuda sin conocer su costo final. También puede alimentar la desconfianza hacia las instituciones financieras.
El 70% guarda dinero en efectivo en su casa o cartera, donde queda expuesto a robos y pierde valor por la inflación. Además, 47.6% afirmó que sus ingresos no alcanzaron para cubrir el costo básico de vida durante los 12 meses anteriores. Los datos coinciden con otro problema nacional. Solo dos de cada diez mexicanas se sienten preparadas para planear su futuro.
Una mujer también necesita saber cuánto puede reinvertir, qué financiamiento le conviene, cómo proteger su dinero y qué cantidad debe reservar para una emergencia.
La tecnología presenta una contradicción parecida. El 98% de las consultoras se conecta a internet mediante un teléfono móvil y 83% utiliza redes sociales para comunicarse, pero el uso cotidiano del celular no significa que puedan navegar con seguridad.
Solo 51% reconoce señales de phishing, como los mensajes falsos que buscan robar contraseñas o información bancaria, y 46% identifica medidas para prevenir fraudes digitales.
Apenas 31.5% puede resolver de manera autónoma una dificultad tecnológica sencilla en su dispositivo. El problema tiene consecuencias comerciales porque los catálogos, los pedidos, los pagos y la relación con los clientes migraron hacia aplicaciones y redes sociales.
Una consultora puede utilizar WhatsApp todos los días y necesitar ayuda para recuperar una contraseña, configurar una cuenta o reconocer un enlace fraudulento, es decir, que estar conectada no significa dominar la tecnología.
La falta de habilidades digitales tampoco es exclusiva de las consultoras. Las empresas mexicanas batallan para contratar personas capaces de utilizar herramientas tecnológicas básicas, incluso antes de buscar conocimientos avanzados en programación o inteligencia artificial.
Por ello, Fundación Instituto Natura lleva parte de su capacitación a WhatsApp, una plataforma que las participantes ya utilizan, y ofrece contenidos enfocados en problemas cotidianos relacionados con lectura, finanzas y seguridad digital.
Las carencias tampoco significan que las mujeres hayan perdido el interés por estudiar. Entre las consultoras que no se encuentran inscritas en algún programa educativo, 57.9% regresaría a las aulas si tuviera la oportunidad.
La falta de recursos económicos y las responsabilidades familiares son los principales obstáculos para continuar su formación.
El índice servirá para ajustar la capacitación ofrecida a las consultoras y concentrarla en habilidades que puedan utilizar de inmediato en su negocio y vida diaria.
México consiguió que más mujeres llegaran a la universidad, pero el título cuenta solo cuántos años permanecieron dentro del sistema. La prueba llega cuando deben abrir un contrato, solicitar un crédito o reconocer una estafa sin que alguien más decida por ellas.