Las palabras clave adquieren importancia precisamente porque ayudan a relacionar una trayectoria con lo que busca la organización. Si una posición requiere experiencia en planeación financiera, elaboración de presupuestos, análisis de variaciones y SAP, una persona que haya realizado esas actividades puede perder visibilidad si resume todo como “actividades administrativas”.
Por el contrario, incluir esos conceptos dentro de una experiencia concreta permite que tanto el ATS como el reclutador identifiquen la coincidencia. La recomendación tampoco consiste en repetir una palabra varias veces, esconder términos con letras blancas o llenar el documento con competencias inexistentes, pues superar el filtro tecnológico sirve de poco si posteriormente el candidato no puede demostrar lo que escribió.
Malfatti explica que las empresas están avanzando hacia modelos de contratación basados en habilidades, por lo que las competencias demostrables empiezan a adquirir mayor relevancia frente a requisitos tradicionales demasiado rígidos.
“La claridad sigue siendo un factor determinante. Un CV sencillo, estructurado y orientado a resultados suele ser más efectivo tanto para la tecnología como para los reclutadores humanos. La recomendación es personalizarlo para cada vacante e incorporar las palabras clave relevantes de forma natural”, comparte Malfatti.
Las brechas laborales son otro punto sensible
Macías advierte que los filtros pueden reproducir sesgos cuando consideran periodos prolongados sin empleo, años de graduación, universidades específicas o títulos profesionales exactos como criterios de descarte sin analizar si realmente están relacionados con el desempeño.
La consecuencia puede afectar sobre todo a mujeres que hicieron pausas por responsabilidades de cuidado , profesionales que cambiaron de industria, trabajadores independientes, candidatos mayores de 50 años, personas migrantes o trabajadores que desarrollaron sus conocimientos mediante la experiencia y no exclusivamente a través de títulos académicos.
Por eso el CV tiene que demostrar qué hiciste. Muchos currículums explican lo que una persona debía hacer, pero no muestran qué consiguió. Macías utiliza el ejemplo de un especialista de recursos humanos. Escribir “responsable del proceso de reclutamiento” solo describe una función, pero señalar que rediseñó el proceso y redujo el tiempo promedio para cubrir una posición de 35 a 21 días permite dimensionar su impacto.
“Hay que construir las experiencias a partir de una secuencia que incluya la acción realizada, la responsabilidad o problema atendido y el resultado obtenido. Cada empleo puede incorporar entre tres y seis aportaciones relevantes, además del puesto, empresa y fechas”, detalla.
La inteligencia artificial suma ahora otro criterio que los candidatos deben considerar. La Encuesta de Escasez de Talento 2026 de Manpower Group coloca las capacidades relacionadas con IA entre las habilidades que las empresas tienen mayores dificultades para encontrar, aunque eso no significa que desconocer estas herramientas provoque automáticamente el descarte de cualquier currículum.
El riesgo aumenta cuando una vacante establece esas capacidades como requisito indispensable, por lo que el candidato necesita mantener actualizados sus conocimientos tecnológicos y, cuando tenga experiencia con IA, explicar dónde la utilizó y qué consiguió con ella, ya que mencionar una herramienta sin contexto aporta poco si la persona no puede demostrar su aplicación.
La automatización tampoco ha eliminado la intervención del reclutador. De acuerdo con ManpowerGroup, 70% de los empleadores mexicanos considera que la revisión humana de currículums continúa siendo el recurso más valioso dentro de la contratación, por encima de las herramientas automatizadas y la inteligencia artificial.
“Los ATS ofrecen eficiencia, consistencia y capacidad de análisis a gran escala. Sin embargo, las decisiones de contratación más efectivas siguen dependiendo de una evaluación integral de las personas, sus habilidades, su potencial de aprendizaje y su compatibilidad con la cultura organizacional”, enfatiza Malfatti.
Por lo tanto, el objetivo no es escribir un currículum para engañar a una máquina, sino facilitar que la experiencia pueda ser encontrada primero por el sistema y entendida después por una persona.
Un formato sencillo, las palabras adecuadas y resultados concretos pueden hacer la diferencia entre quedar enterrado entre cientos de postulaciones o conseguir que un reclutador finalmente lea el CV.