Sin embargo, reconoce que en la mayoría de las empresas todavía se requiere levantar la mano para buscar una promoción, por lo que pedir un ascenso y demostrar resultados sigue formando parte de la conversación con el empleador.
Algunas organizaciones con las que trabaja Aon cuentan con portales que publican vacantes y permiten la postulación de candidatos internos y externos, pero disponer de esos mecanismos no significa que exista una posición disponible para cada trabajador que busca crecer.
Hernández explica que las estructuras tienen oportunidades limitadas y no siempre pueden ofrecer el avance que una persona espera, incluso cuando ya está preparada para asumirlo. Ante esa falta de opciones, el empleado puede buscar una promoción en otra empresa.
La especialista sitúa los incrementos salariales promedio que observa entre 5% y 6%, mientras una promoción conseguida fuera de la organización puede representar una mejora de entre 20% y 30%; el rango corresponde a un cambio hacia un puesto superior y no implica que cualquier cambio de empleador genere ese aumento.
Sobre la moderación de los ajustes anuales, Aon prevé un incremento promedio de 5.3% para personal administrativo y de confianza en México durante 2027, frente al 5.5% registrado en 2026, según la información presentada durante Human Capital Insights 2026.
La periodicidad del aumento tampoco garantiza que se corrijan los rezagos, Hernández señala que el 95% de las empresas del universo que refiere Aon otorga incrementos una vez al año, pero algunas atraviesan dificultades financieras que retrasan el ajuste o impiden recuperar lo que no aumentaron el año anterior.
Cuando una organización paga por debajo de su mercado de referencia, puede establecer un plan gradual para reducir la diferencia. En uno de los ejemplos que plantea la consultora, corregir una brecha de 20% puede distribuirse durante tres a cinco años.
Dentro de esos planes, la empresa puede acelerar los incrementos para personal sobresaliente o posiciones críticas, de modo que los trabajadores no necesariamente reciben el mismo porcentaje ni recuperan el rezago al mismo tiempo.
La capacidad de organizar estas decisiones no depende solo del tamaño del empleador, Hernández menciona empresas con menos de 200 colaboradores que tienen políticas desarrolladas y compañías grandes que todavía están afinándolas. “El tamaño no tiene que ver con la madurez en tus políticas de compensación”, afirma.
Lo más sano es revisar los sueldos cada año para cuidar el poder adquisitivo de los trabajadores, una periodicidad que, según Hernández, sigue el 95% de las empresas que observa Aon.