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Aprender IA puede costar más de 20,000 pesos, pero solo 14% de las empresas la reconoce en el salario

Aunque 65% de los profesionistas ya utiliza IA, las empresas solo pagan más a quienes desarrollan o implementan esta tecnología, y no necesariamente a quienes saben usarla.
Profesionista toma un curso de inteligencia artificial en una computadora para mejorar sus oportunidades laborales en México.
Capacitarse en inteligencia artificial puede costar más de 20,000 pesos, aunque los aumentos salariales se concentran en perfiles tecnológicos especializados. (iStock)

Dominar inteligencia artificial todavía no garantiza un mejor salario en México. Aunque su uso entre los profesionistas pasó de 26% en 2024 a 37% en 2025 y alcanzó 65% en 2026, solo 14% de las empresas utiliza este conocimiento como criterio para diferenciar sueldos, de acuerdo con la Guía Salarial México 2027 de Michael Page.

La brecha coloca al trabajador frente a una inversión incierta, pues entre 44% y 52% del talento, dependiendo de su generación y género, cree que manejar herramientas de IA debería traducirse en una remuneración mayor, pero la mayoría de las organizaciones todavía no asigna un valor económico específico a esa habilidad.

La Generación Z tiene la expectativa más elevada, ya que 52% considera que saber utilizar inteligencia artificial justifica ganar más, mientras la proporción baja a 48% entre los millennials, 47% en la Generación X y 45% entre los baby boomers.

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Fabio Zapata, managing director de Michael Page, reveló para Expansión que las empresas que ya reconocen esta capacidad en sus tabuladores pertenecen principalmente al sector tecnológico o requieren perfiles altamente especializados para desarrollar e implementar proyectos de IA.

“Las compañías no están pensando en pagar más porque tú tengas ese conocimiento. Son conocimientos muy especializados, muy específicos, que están ayudando a la implementación de las nuevas tecnologías. Esos son los que tienen aumento”, explicó.

Por tanto, utilizar plataformas como ChatGPT o Copilot, automatizar una tarea o tomar un curso introductorio no ubica automáticamente a un empleado dentro de ese grupo. Sí ocurre cuando el profesionista participa en el desarrollo de soluciones tecnológicas o utiliza la IA para resolver necesidades estratégicas de la organización.

Zapata asegura que esta habilidad empieza a ser un requisito básico, similar al dominio del inglés , por lo que los trabajadores tendrán que aprender a convivir con la tecnología aunque sus empresas no les ofrezcan una compensación adicional.

“Esto no es un accesorio, no es un plus, como antes que decían que si hablaba inglés era mejor. Ahora tiene que hablar inglés y tiene que saber de IA. Es algo que ya viene implícito en las personas”, añadió.

Aprender IA exige una inversión que puede superar los 20,000 pesos

El costo de prepararse depende de la institución, la duración y la especialización del programa, aunque una revisión de la oferta académica muestra que el desembolso puede ir de 8,500 a 23,100 pesos.

Por ejemplo, el Tecnológico de Monterrey ofrece un curso de Inteligencia Artificial en Marketing, el cual está en modalidad virtual y en nivel principiante con una duración de 10 horas y un precio publicado de 8,500 pesos. Su contenido está dirigido principalmente a profesionistas de mercadotecnia y ventas que buscan identificar aplicaciones de la tecnología en su trabajo.

La misma institución imparte el certificado Especialista en Desarrollo de Software con IA Generativa, con una duración de 60 horas y una inversión de 23,100 pesos. El programa aborda la automatización, el desarrollo de software y la integración de agentes de inteligencia artificial.

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Por otro lado, el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM publicó un diplomado en propiedad intelectual, inteligencia artificial y protección del patrimonio cultural, cuya aportación es de 12,000 pesos por 120 horas de formación.

Los programas no son equivalentes, debido a que uno introduce la IA aplicada al marketing, otro se enfoca en el desarrollo tecnológico y el tercero aborda sus implicaciones jurídicas.

Sin embargo, los precios dimensionan cuánto puede desembolsar una persona para adquirir una competencia que el mercado laboral comienza a exigir sin recompensarla de forma generalizada.

El IMCO cuenta con la herramienta Compara Carreras, que reúne costos, ingresos y retorno de inversión de licenciaturas y carreras técnicas, pero no ofrece una medición equivalente para cursos cortos de inteligencia artificial.

Por ello, el trabajador debe comparar directamente el precio, la duración y la aplicación profesional de cada programa antes de inscribirse, ya que incluso hay opciones gratuitas o más accesibles, pero mucho más cortas.

Además de la colegiatura, la capacitación implica dedicar horas fuera de la jornada laboral y, en algunos casos, pagar herramientas digitales o contar con una computadora capaz de ejecutar determinados programas.

Si después de completar el curso la persona permanece en una compañía que no reconoce esta habilidad en el salario, el retorno económico puede retrasarse o depender de que cambie de empleo.

El estudio de Michael Page también revela que solo 11% de las empresas incluye herramientas de inteligencia artificial entre sus beneficios de capacitación, mientras cerca de una cuarta parte prefiere contratar candidatos que ya poseen la habilidad. De esta forma, las organizaciones buscan el conocimiento, pero suelen trasladar al profesionista el costo de adquirirlo.

La posibilidad de recuperar la inversión aumenta cuando el aprendizaje produce resultados comprobables, es decir, que reducir el tiempo destinado a un reporte, automatizar una tarea, mejorar un pronóstico o apoyar una decisión comercial aporta más peso durante una negociación salarial que incluir el nombre de una plataforma en el currículum.

Michael Page refiere que el mercado todavía remunera de manera insuficiente capacidades que la tecnología no puede replicar por sí sola, entre ellas el juicio, el criterio y el pensamiento analítico.

Por ello, el valor profesional no radica solo en generar textos, imágenes o presentaciones con IA, sino en verificar sus resultados y utilizarla para resolver un problema del negocio.

Además, el 23% reconoce que no ofrece formación y prefiere incorporar personas que ya cuenten con los conocimientos requeridos.

Pero la presión crece por este talento, así que por ahora, aprender inteligencia artificial puede ayudar a un profesionista a competir por una vacante, conservar su vigencia o elevar su productividad. Y en casos más especializados, hasta obtener un aumento.

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