Por otro lado, el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM publicó un diplomado en propiedad intelectual, inteligencia artificial y protección del patrimonio cultural, cuya aportación es de 12,000 pesos por 120 horas de formación.
Los programas no son equivalentes, debido a que uno introduce la IA aplicada al marketing, otro se enfoca en el desarrollo tecnológico y el tercero aborda sus implicaciones jurídicas.
Sin embargo, los precios dimensionan cuánto puede desembolsar una persona para adquirir una competencia que el mercado laboral comienza a exigir sin recompensarla de forma generalizada.
El IMCO cuenta con la herramienta Compara Carreras, que reúne costos, ingresos y retorno de inversión de licenciaturas y carreras técnicas, pero no ofrece una medición equivalente para cursos cortos de inteligencia artificial.
Por ello, el trabajador debe comparar directamente el precio, la duración y la aplicación profesional de cada programa antes de inscribirse, ya que incluso hay opciones gratuitas o más accesibles, pero mucho más cortas.
Además de la colegiatura, la capacitación implica dedicar horas fuera de la jornada laboral y, en algunos casos, pagar herramientas digitales o contar con una computadora capaz de ejecutar determinados programas.
Si después de completar el curso la persona permanece en una compañía que no reconoce esta habilidad en el salario, el retorno económico puede retrasarse o depender de que cambie de empleo.
El estudio de Michael Page también revela que solo 11% de las empresas incluye herramientas de inteligencia artificial entre sus beneficios de capacitación, mientras cerca de una cuarta parte prefiere contratar candidatos que ya poseen la habilidad. De esta forma, las organizaciones buscan el conocimiento, pero suelen trasladar al profesionista el costo de adquirirlo.
La posibilidad de recuperar la inversión aumenta cuando el aprendizaje produce resultados comprobables, es decir, que reducir el tiempo destinado a un reporte, automatizar una tarea, mejorar un pronóstico o apoyar una decisión comercial aporta más peso durante una negociación salarial que incluir el nombre de una plataforma en el currículum.
Michael Page refiere que el mercado todavía remunera de manera insuficiente capacidades que la tecnología no puede replicar por sí sola, entre ellas el juicio, el criterio y el pensamiento analítico.
Por ello, el valor profesional no radica solo en generar textos, imágenes o presentaciones con IA, sino en verificar sus resultados y utilizarla para resolver un problema del negocio.
Además, el 23% reconoce que no ofrece formación y prefiere incorporar personas que ya cuenten con los conocimientos requeridos.
Pero la presión crece por este talento, así que por ahora, aprender inteligencia artificial puede ayudar a un profesionista a competir por una vacante, conservar su vigencia o elevar su productividad. Y en casos más especializados, hasta obtener un aumento.