“La ley del trabajo habla de salario a comisión, o sea, sí existe la protección del salario a comisión”, afirma Hernández-Ojeda.
El especialista explica que existen esquemas en los que los porcentajes varían según el producto, las condiciones del mercado o las reglas previamente establecidas. La existencia de esos mecanismos no significa que una compañía pueda modificar cualquier comisión por decisión propia.
En los bonos también es necesario revisar qué se acordó, pues algunos dependen de alcanzar una meta y otros se entregan bajo condiciones distintas, de manera que el análisis debe considerar tanto los requisitos para recibirlos como la forma en que se han pagado.
La Encuesta de Remuneración Total México 2026 de Marsh muestra que los bonos pagados quedaron por debajo de los montos objetivo en todos los niveles analizados, con diferencias de 21% para profesionales, 20% para operativos, 18% para gerentes, 15% para supervisores y 10% para directores.
Claudia Rodríguez, directora de Workforce & Rewards Products de Marsh México, atribuyó estos resultados al desempeño de las compañías durante 2025, sin vincularlos con la reducción de jornada.
“El año pasado tuvimos una situación bastante complicada económicamente en el país y eso hace que las empresas no hayan alcanzado los resultados”, explicó Rodríguez Santoyo.
Que un beneficio sea superior a lo que exige la ley tampoco significa que la empresa pueda quitarlo cuando quiera, explica el abogado, quien señala que algunas modificaciones pueden negociarse, pero deben respetar los derechos del trabajador.
“La costumbre en México genera derecho. Entonces los derechos de los trabajadores son irrenunciables”, advierte.
Por ello, un acuerdo entre empresa y empleado no permite borrar comisiones o bonos que la persona ya ganó, además la Ley Federal del Trabajo establece que es nula la renuncia a salarios y prestaciones derivados del trabajo ya realizado.
El especialista considera que los cambios podrían verse con mayor facilidad en los beneficios ofrecidos a futuros empleados, porque modificar las condiciones de quienes ya trabajan en la empresa puede generar conflictos y costos adicionales.
“Yo creo que lo que va a suceder es que para trabajadores hacia el futuro, los beneficios podrán cambiar. No sé si reducirse o no, pero sí cambiar para buscar mayores eficiencias dentro de las nóminas”, plantea.
Entre las compañías que asesora, las revisiones se concentran en presupuestos, acuerdos con sindicatos y cambios de turnos, mientras que algunas consideran contratar más personal para mantener la producción.
Las empresas buscan reducir las horas extra mediante cambios de turnos y nuevas contrataciones, explica Hernández-Ojeda, lo que puede modificar el ingreso de quienes acostumbran complementar su sueldo con ese pago.
El peso de esos ingresos puede ser importante, durante Human Capital Insights 2026, Martha Hernández, directora de Consultoría en Capital Humano de Aon, señaló que las horas extra y los bonos representan, en conjunto, un sobresueldo cercano a 30% para el personal operativo referido en su análisis.
No es que los trabajadores vayan a perder ese porcentaje con la reducción de jornada, pues el efecto dependerá de las horas extra que dejen de trabajar y de las condiciones de sus bonos, mientras los pagos que ya hayan generado deben respetarse.