Menos horas, mismas tareas
La diferencia entre conocer los plazos y prepararse para cumplirlos deja abierta una pregunta sobre cómo funcionarán las empresas cuando dispongan de menos horas ordinarias de trabajo por empleado. Si no ajustan sus procesos, la reducción del horario puede quedarse en un cambio administrativo, mientras la presión por cumplir con los mismos resultados permanece.
“Si solamente con la misma plantilla forzamos a que esta estructura genere igual o mayor productividad, pues evidentemente lo que vamos a hacer es tronar a los empleados”, advirtió Giovanni Chávez, director de Innovación, Mejora Continua y CX de Adecco México, durante la presentación del Barómetro 2026 de la firma.
El riesgo no depende únicamente del número de horas que marque el horario, sino de lo que las empresas esperan que ocurra dentro de ellas. Reuniones después de la hora de salida, llamadas durante la noche y la obligación de permanecer en el puesto hasta terminar los pendientes son algunas de las prácticas que, según Chávez, ya extienden la disponibilidad de los trabajadores más allá de su jornada habitual.
A eso se suman los acuerdos verbales para trabajar tiempo adicional a cambio de salir antes otro día, así como las horas extras que se asignan sin un seguimiento claro de su duración o de los resultados que generan. En esas condiciones, reducir la jornada laboral no garantiza que los empleados recuperen tiempo personal si las exigencias de la operación siguen siendo las mismas.
Francisco Martínez Domene, CEO de Adecco Group México, también cuestionó que las empresas intenten compensar las horas que dejarán de formar parte de la jornada ordinaria mediante tiempo extra.
“Los trabajadores van a trabajar igual o más y ellos van a tener más costos”, afirmó. Además del gasto que implica esa alternativa, el directivo advirtió sobre sus posibles consecuencias en la salud, entre ellas el burnout.
La solución, plantean ambos directivos, no consiste en trasladar al personal la responsabilidad de hacer más rápido el mismo trabajo. Antes de decidir si necesitan contratar más empleados o modificar sus turnos, las compañías deben identificar qué actividades consumen tiempo, cómo se distribuyen las tareas y dónde existen oportunidades para mejorar los procesos.