Tener depresión va más allá de estar triste
La depresión es diferente a los cambios de ánimo habituales, ya que implica episodios prolongados donde la tristeza, irritabilidad o la sensación de vacío perduran durante varios días y semanas.
La depresión consiste en un trastorno mental que afecta tanto el estado de ánimo, el interés por las actividades y relaciones sociales, la concentración y la calidad del sueño. La OMS estima que 4.0 % de la población mundial experimenta depresión, incluido el 5.7 % de los adultos (4.6 % entre los hombres y 6.9 % entre las mujeres) y 5.9 % de los adultos de 70 años o más.
Y puede afectar a cualquiera. Quienes han vivido situaciones de abusos o violencia, pérdidas graves u otros eventos estresantes son más probables a sufrirlas. A su vez, la depresión puede generar más estrés y disfunción, lo que empeora la situación vital de la persona que la vive.
Esta enfermedad también puede llevar al suicido, que es la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años a nivel mundial. Cada año, más de 720,000 personas fallecen por suicidio según la OMS. En México, 8,856 personas de 10 años o más murieron por esta causa.
La depresión es una enfermedad, y no un signo de debilidad, y requiere de tratamiento y apoyo. La presencia de síntomas es clave para detectar y obtener la ayuda necesaria.
Depresión sonriente para enmascarar la tristeza
Una forma de depresión que suele tardar en detectarse es cuando la persona afectada no muestra signos persistentes de tristeza, apatía o aislamiento social.
En cambio, actúa con normalidad, con una situación de bienestar, “mostrando una sonrisa” en las actividades sociales y cumpliendo con sus responsabilidades, pero de manera interna experimenta un profundo malestar y fatiga emocional.
Es decir, la persona padece todos los síntomas clínicos de la depresión, pero oculta su sufrimiento al exterior a través de máscaras y muros sociales.
La depresión sonriente no es un término clínico formal ni a un diagnóstico reconocido, pero suele asociarse a la depresión atípica, es un subtipo de trastorno mayor que muestra síntomas invertidos. De acuerdo con Alma Rocío Monterrosa, en su tesis de especialista en Epidemiología por la UNAM, uno de ellos es que la persona vuelve a su estado de ánimo normal con la visita de otros, con un halago, o situaciones similares.
Entre los signos más comunes del trastorno son:
- Estado de ánimo triste.
- Percepción de vacío.
- Irritabilidad crónica, grave y persistente, especialmente en niños y adolescentes.
- Disminución marcada del interés o el placer por las actividades que antes le ocasionaban bienestar.
- Dificultad para concentrarse.
- Sentimiento de culpa excesiva o de baja autoestima.
- Falta de esperanza acerca del futuro.
- Pensamientos de muerte o suicidio.
- Alteraciones del sueño (insomnio o hipersomnia).
- Cambios en el apetito o en el peso.
- Sensación de cansancio acusado o de falta de energía.
A pesar de pasar por los síntomas anteriores de forma persistente, no se muestran al exterior o hacia otras personas, lo que deriva que sea difícil de detectar por su entorno inmediato, así como de recibir apoyo.
Por ello, es una de las más peligrosas y con efectos graves, más cuando la persona afectada no busca ayuda ni personal ni personal, lo que la hace vulnerable a la idea de suicidio.
¿Cómo tratarla?
Debido a que se trata de una enfermedad, es importante solicitar ayuda profesional para establecer un tratamiento acorde con su intensidad que pueden acompañarse de terapia psicológica y medicación.
Este primer paso puede ser difícil, más cuando la persona afectada no exterioriza su malestar o busca ayuda por su cuenta.
Durante los tratamientos psicológicos pueden enseñarse maneras diferentes de hacer frente a las situaciones o de relacionarse con las personas. De acuerdo con la OMS, los tratamientos psicológicos eficaces contra la depresión incluyen:
- Activación conductual
- Terapia cognitivo-conductual
- Psicoterapia interpersonal
- Tratamiento para la resolución de problemas.
Mientras tanto, los antidepresivos suelen ser un complemento en el tratamiento, los cuales incluyen inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), como la fluoxetina. Estos deberán ser recetados y consumidos bajo vigilancia médica especializada por psiquiatras.
Los antidepresivos no son necesarios en depresión leve.
El cuidado personal también es importante a la hora de enfrentar y manejar los síntomas de la depresión. La OMS recomienda los siguientes puntos:
- Tratar de seguir haciendo cosas que solía disfrutar.
- Mantener el contacto con amigos y familia.
- Hacer ejercicio a menudo, aunque solo sea dar un paseo.
- Si es posible, tener unos hábitos alimenticios y de sueño regulares.
- Evitar o reducir el consumo de alcohol y no tome drogas ilícitas, que pueden empeorar la depresión.
- Contar a alguien de confianza cómo se siente.
- Acudir a un proveedor de atención de salud.
En caso de tener pensamientos pensamientos suicidas:
- Recordar que no está solo, que muchos han pasado por esto y encontraron ayuda.
- Contar a alguien de confianza cómo se siente.
- Hablar con un trabajador de la salud (un médico o un consejero).
- Unirse a un grupo de apoyo.
En casos donde exista peligro a corto plazo de hacerse daño, se recomienda ponerse en contacto con los servicios de emergencia o una línea de ayuda telefónica.
En México, la principal línea es la Línea de la Vida (800 911 2000) para apoyo emocional y canalización, operada por la Secretaría de Salud; también está la línea del IMSS (800-2222-668 opción 4) y la Línea 988 para prevención de suicidio y crisis.