Un grupo de PM identificado, PM2,5, tiene diámetros pequeños, sin embargo, áreas superficiales grandes y, por lo tanto, puede ser capaz de transportar varios materiales tóxicos, pasando por la filtración del vello nasal, llegando al final del tracto respiratorio con el flujo de aire y acumulándose allí por difusión, dañando otras partes del cuerpo a través del intercambio de aire en los pulmones.
La CAMe detalla lo siguiente:
- Las PM10 son de diámetro menor o igual a 10 micrómetros (partículas finas).
- Las PM2.5 son de diámetro menor o igual a 2.5 micrómetros (partículas ultrafinas).
"Por sus dimensiones se mantienen por más tiempo en el aire y entran fácilmente por nuestro sistema respiratorio, poniendo en riesgo nuestra salud y en particular la de grupos vulnerables como niños y adultos mayores", reitera.
En el caso de la CDMX, el principal generador de partículas contaminantes tanto PM10, como PM2.5 en la Zona Metropolitana del Valle de México son los vehículos de diferentes tipos de transporte.
La Fase I de contingencia ambiental atmosférica por ozono en la Zona Metropolitana del Valle de México afecta más a las personas con una afección respiratoria como asma o EPOC.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, sigla en inglés) explican que el ozono se ha relacionado con:
- Tos y dolor al respirar profundamente
- Irritación de pulmones y garganta
- Sibilancias y dificultad para respirar durante el ejercicio o actividades al aire libre.
Aunque el ozono puede afectar a cualquiera, las de mayor probabilidad de sufrir molestias por altos niveles de ozono son las siguientes:
- Personas con asma u otras enfermedades pulmonares
- Adultos mayores
- Personas que hacen ejercicio o trabajan duro al aire libre
- Bebés y niños