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El costo de mantener finanzas públicas sanas en México

El compromiso del gobierno federal de lograr un superávit primario tendrá implicaciones para la economía mexicana, advierten expertos.
Sacrificio
Desde 2015 el gasto de inversión en infraestructura pública ha reportado descensos.

CIUDAD DE MÉXICO.- Para mantener finanzas públicas sanas al final de este sexenio, como se ha comprometido a hacerlo el gobierno federal, deberá continuar la tendencia que ha caracterizado a esta administración de sacrificar gasto en infraestructura y obra pública al cierre del año.

El objetivo es no tener un déficit mayor al 2.5% del PIB, y lograr un superávit primario de 0.85% del PIB, lo que para agencias calificadoras representa solvencia financiera del gobierno federal y una deuda en descenso o estable en proporción al PIB.

“El gobierno saliente quiere dejar bien estos indicadores, y el entrante, sabe lo importante que es tener ese equilibrio”, dijo el economista Jonathan Heath.

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En 2017, por primera vez en nueve años, Hacienda logró reportar un superávit primario en las finanzas públicas y se observó una disminución de la deuda como proporción del PIB. Los remanentes del Banco de México (Banxico) reportados en 2016, que se transfirieron a Hacienda en 2017, contribuyeron a este logro.

“No obstante, este año no se van a tener esos recursos extras por remanentes de Banxico, entonces lo más seguro es que se vea una caída en la inversión pública”, advirtió Heath, asesor económico de la American Chamber of Commerce of Mexico.

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Gran parte de esta inversión se destina al desarrollo de infraestructura y obra pública, es un detonador para el crecimiento de la economía, genera empleos, pues es un gasto productivo.

Si desde 2015, frente a los recortes al presupuesto por la disminución de recursos petroleros, se sacrificó la inversión física, lo más probable es que el actual gobierno termine recortando recursos para este objetivo, refirió por su parte el economista Luis Foncerrada.

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Después de un crecimiento anual real de 7.2% en 2014, el gasto en inversión física cayó 8.3% en 2015, al siguiente año descendió también 8.3%, y en 2017 tuvo una caída de 26.3%, según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

“Si acumulas y compones los datos, estamos con una reducción en esta inversión de 50% en el sexenio, no hubo nada de inversión”, comentó Foncerrada, ex director del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

En el primer semestre de 2018, Hacienda reportó un superávit primario de 0.5% del PIB y la inversión física creció 5.9% anual real. Sin embargo, los expertos advierten que esa recuperación fue temporal pues tiene que ver con los trabajos de reconstrucción por el terremoto del 19 de septiembre.

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“La baja en la inversión pública se esperaría en la segunda mitad del año, incluso se espera que la inversión (pública y privada) caiga en el primer semestre”, adelantó Heath.

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