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Oficial: las monedas de 10 pesos ya no se harán igual; ¿por qué Banxico cambió sus materiales?

El sistema monetario también se adapta cuando los materiales dejan de ser sostenibles.
mar 03 febrero 2026 02:17 PM
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(Secretaría de Hacienda y Crédito Público)

El dinero que circula todos los días también se transforma. A partir de febrero 2026, las monedas de 10 pesos que se emitan en México dejarán de fabricarse con la combinación de metales que ha estado en uso durante años. El cambio ya fue aprobado y forma parte de una estrategia más amplia que busca ajustar costos, actualizar procesos industriales y mantener estándares de seguridad en la producción monetaria.

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Por qué se decidió cambiar el material de las monedas de 10 pesos

El origen del cambio se encuentra en una iniciativa presentada por el Ejecutivo federal ante la Cámara de Diputados, con el objetivo de reducir el costo de producción de monedas. La propuesta fue enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum y se sustentó en el incremento sostenido del precio del cobre durante los últimos años.

Dentro del documento se detalla que la aleación conocida como alpaca plateada, utilizada en el centro de las monedas de 10 pesos, contiene 65% de cobre, 10% de níquel y 25% de zinc. De acuerdo con la iniciativa, el cobre —su principal componente— ha registrado un aumento de hasta 82% en su precio en los últimos cinco años.

Ese encarecimiento tiene un impacto directo en el costo de acuñación. Por esa razón, el gobierno planteó sustituir dicha aleación por alternativas con menor dependencia del cobre, sin modificar las características físicas necesarias para la circulación cotidiana de la moneda.

Los nuevos materiales que tendrán las monedas de 10 pesos

El cambio aprobado establece que las monedas de 10 pesos podrán fabricarse con distintas combinaciones de materiales, tanto en su parte central como en el anillo periférico. De acuerdo con lo publicado en el Diario Oficial de la Federación, el núcleo podrá elaborarse con plata sterling, alpaca plateada o acero recubierto de níquel.

Para el anillo exterior, se permitirá el uso de bronce-aluminio o acero recubierto de bronce. Estas opciones buscan conservar la resistencia, el peso y la apariencia de la moneda, al mismo tiempo que reducen los costos asociados a materias primas de mayor precio.

La Secretaría de Hacienda informó sobre este ajuste a través de sus canales oficiales y señaló que la modificación también abre la puerta a incorporar procesos industriales más eficientes, así como elementos que refuercen la seguridad contra falsificación.

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Estudios técnicos detrás del cambio de aleación

Con el fin de evaluar la viabilidad del nuevo material propuesto, el ejecutivo solicitó un análisis técnico al Instituto de Investigaciones en Materiales de la UNAM. El estudio se enfocó en el desempeño del acero recubierto de níquel frente a las exigencias de uso de una moneda en circulación.

Los resultados indicaron que este material presenta propiedades fisicoquímicas y mecánicas adecuadas para la producción de monedas mexicanas. Entre los aspectos evaluados se incluyeron la resistencia al desgaste, el comportamiento frente a la corrosión y la durabilidad ante el uso continuo.

A partir de ese análisis, el documento concluye que el acero recubierto de níquel cumple con los criterios necesarios para sustituir a la aleación actual, sin afectar la funcionalidad de la moneda.

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Cambios previos en monedas de 1, 2 y 5 pesos

La modificación en las monedas de 10 pesos no es un caso aislado. Desde diciembre, el Banco de México comenzó a introducir ajustes en otras denominaciones como parte de la misma estrategia de reducción de costos.

En ese contexto, la gobernadora Victoria Rodríguez informó que ya circulan monedas de un peso fabricadas con acero recubierto de bronce. Para 2026, ese mismo esquema se aplicará en las monedas de 2 y 5 pesos.

En estos casos, el núcleo se produce mediante una técnica conocida como electrodepositado o electrochapado, que consiste en recubrir un material base de menor costo con capas de metal. Según el Ejecutivo, este método permite mantener la apariencia con la que está familiarizado el público y, al mismo tiempo, generar ahorros importantes en la producción.

El ajuste en las monedas de 2 y 5 pesos se estima que representará un ahorro de hasta 400 millones de pesos, además de reducir el consumo de agua en los procesos industriales.

Con estos cambios, la fabricación de monedas en México avanza hacia esquemas de menor costo y mayor eficiencia, sin modificar el valor ni el uso cotidiano de las piezas que circulan en el país.

Con información de Luz Elena Marcos Méndez.

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