El indicador refuerza el escenario de cautela para la política monetaria, en momentos en que el banco central evalúa los riesgos inflacionarios en medio del conflicto entre Irán y Estados Unidos.
El repunte de la inflación estuvo impulsado principalmente por el componente no subyacente, que aumentó 2.46% mensual y alcanzó una tasa anual de 5.05%, reflejando choques en productos agrícolas y también en energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno.
Dentro de este rubro, los precios agropecuarios se dispararon, particularmente las frutas y verduras, que subieron 10.75% mensual, mientras que los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno avanzaron 0.85%, en un contexto de mayores precios internacionales del petróleo.
El alza en energéticos ocurre en paralelo a la volatilidad global del crudo, tras más de un mes de conflicto en Medio Oriente y las tensiones en torno al Estrecho de Ormuz, un punto clave para el suministro energético mundial.
Por su parte, la inflación subyacente, que elimina los componentes más volátiles y es clave para la política monetaria, mostró un incremento de 0.38% mensual, con una tasa anual de 4.45%. Al interior, los precios de mercancías subieron 0.29% y los servicios 0.48%, lo que sugiere que las presiones internas persisten.
Productos que más subieron de precio
Entre los productos con mayor incidencia en la inflación destacaron algunos aumentos en el jitomate, el transporte aéreo y las loncherías. Y destacan algunos más como:
Jitomate: 42.01% mensual
Transporte aéreo: 26.28%
Papa y otros tubérculos: 14.92%
Limón: 18.26%
Electricidad: 2.17%
Pollo: 2.82%
Loncherías, fondas y taquerías: 0.92%
En contraste, algunos productos ayudaron a contener parcialmente la inflación, como los paquetes de telecomunicaciones (-3.59%), el huevo (-2.69%) y la carne de cerdo (-1.28%).
El repunte de marzo, junto con la volatilidad en energéticos derivada del conflicto en Irán, plantea un reto para el Banco de México que este mismo jueves publica sus minutas de decisión de política monetaria.