“La inflación se ha mantenido elevada y cada vez parece menos un fenómeno aislado en ciertos productos”, advirtió Alejandro Saldaña, economista en jefe de Grupo Financiero Ve por Más. Señaló que el encarecimiento de alimentos responde a una combinación de factores, como el aumento en costos de fertilizantes, afectados por tensiones en Medio Oriente; lo que podría traducirse en menores cosechas y presiones adicionales hacia adelante.
Pero los aumentos no solo obedecen a choques temporales, sino a riesgos persistentes en la inflación no subyacente. “No va a ser fácil restablecer el flujo normal de estos productos, por lo que la presión podría prolongarse más de lo previsto”, agregó. Sobre todo considerando que, derivado de los altos costos de los fertilizantes, podría haber una peor cosecha en la siguiente temporada.
Además, la inflación en alimentos tiene un carácter regresivo, ya que golpea con mayor fuerza a los hogares de menores ingresos, que destinan una mayor proporción de su gasto a productos básicos. “Puede llevar incluso a que familias que estaban en el límite caigan en pobreza alimentaria”, advirtió Saldaña.
De hecho, en México un hogar cae en pobreza laboral cuando sus ingresos por trabajo no son suficientes para adquirir la canasta alimentaria urbana, la cual cuesta 2,571.18 pesos, a marzo de 2026. Esto implica un crecimiento de 8% anual, casi el doble que la inflación general. Por lo tanto, el impacto en el alza de precios observado hasta abril impactó más a los que menos tienen.
La ineficacia del PACIC
Además, estos hogares compran principalmente en el canal tradicional, lo que amplifica el problema. A diferencia de las grandes cadenas, los pequeños comercios tienen menor capacidad para absorber costos o negociar con proveedores, por lo que trasladan los aumentos con mayor rapidez al consumidor. Esto quiere decir que, a pesar de que la canasta que incluye el PACIC pueda costar casi menos de 1,000 pesos, según el gobierno, en los supermercados, realmente tiene poco impacto en la mayoría de la población.
Saldaña añade que es difícil extender programas como el PACIC más allá de las cadenas de centros comerciales, debido a que es casi imposible luchar contra las fuerzas de mercados que no pueden regularse tan fácil, tienen dinámicas complejas y baja representación gremial. Además del hecho de que una de las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional, en el actual riesgo inflacionario global, es que los gobiernos intervengan lo menos posible en los mecanismos con los que se establecen los precios.
Por su parte, Axel González, analista de México ¿Cómo Vamos?, explicó que la estructura económica del país, con una alta presencia de micronegocios, limita la capacidad de contener precios.