Los números muestran la velocidad del problema. En abril de este año, la refinería produjo 20,400 barriles diarios de coque, un incremento de casi 59% frente a los 12,841 barriles diarios registrados en el mismo mes del año pasado. El aumento comenzó a acelerarse desde mediados de junio de 2025, cuando los volúmenes comenzaron a presentar picos mensuales cada vez más elevados.
Para Gonzalo Monroy, director de la consultora GMEC, el problema dejó de ser exclusivamente comercial y se convirtió en una señal de deficiencias estructurales.
“Como no estaba trabajando la coquizadora , se estaba sacando una altísima cantidad de coque, era tanta la cantidad que la estaban almacenando, valga la expresión, ahí en un terreno de la refinería y de ahí estaban cargando manualmente a buques. Esto ya lo estaban haciendo desde el año pasado, en febrero o marzo, y conforme sube la capacidad de la refinería va aumentando la cantidad de coque que están sacando”, apuntó en entrevista.
El especialista explica que cuando un producto deja de salir al ritmo al que se produce, las áreas de almacenamiento se convierten rápidamente en cuellos de botella. A medida que el inventario crece, también lo hacen los riesgos operativos.
¿Por qué Dos Bocas produce tanto coque?
“Sabemos que tiene daños estructurales esa torre de coquización, que es la tercera, y ya veremos si lo corrigen o no qué es lo que van a hacer. Y todo esto pasa porque la refinería está corriendo solo con crudo pesado”, aseguró.
Las cifras de procesamiento respaldan esa observación. Durante abril, Dos Bocas , procesó 147,498 barriles diarios de petróleo pesado, el volumen más bajo del año, pero compuesto exclusivamente por este tipo de crudo, que genera mayores cantidades de residuos pesados y subproductos como coque y combustóleo.
El coque de petróleo es un residuo sólido derivado del proceso de refinación. Aunque tiene valor comercial por su alto poder calorífico y puede utilizarse para generación eléctrica o industrias metalúrgicas y siderúrgicas, su manejo requiere infraestructura específica y mercados capaces de absorber rápidamente la producción.
Cuando ninguna de las dos condiciones existe, el exceso comienza a presionar la operación.
“El coque ya es un problema que absolutamente se tiene que atender. Y las características de Dos Bocas, Madero y Minatitlán es que sus coquizadoras no están jalando como deberían de hacerlo; la mera existencia del coque en lugar de combustóleo es precisamente la utilización de las coquizadoras”, dijo el directivo de GMEC.