México logró escalar entre los principales destinos de inversión extranjera directa (IED) del mundo en 2025, pero el avance llegó con una advertencia: el país recibe más capital, aunque todavía no convierte el nearshoring en una ola de nuevas plantas.
México recupera lugar en el top 10 de la IED mundial, aunque el nearshoring pierde brillo
De acuerdo con el World Investment Report 2026 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), México captó 41,000 millones de dólares de IED en 2025, frente a los 38,000 millones del año previo. Con ello, pasó del lugar 11 al 10 entre los mayores receptores globales de inversión extranjera.
México sube
El país quedó solo por debajo de Estados Unidos, que se mantuvo como el mayor receptor mundial con 277,000 millones de dólares; Singapur, con 151,000 millones; Hong Kong, con 116,000 millones; China, con 105,000 millones; Brasil, con 77,000 millones; Reino Unido, con 75,000 millones; Alemania, con 74,000 millones; Canadá, con 67,000 millones, y Emiratos Árabes Unidos, con 48,000 millones.
México superó a economías como India, que recibió 39,000 millones de dólares; Australia, con 35,000 millones; Arabia Saudita, con 33,000 millones; Suecia, con 30,000 millones; Francia, con 22,000 millones; Indonesia, con 21,000 millones, y Vietnam y España, con 20,000 millones cada una.
Para la UNCTAD, el avance mexicano responde a su papel dentro de las redes regionales de producción de Norteamérica, así como a la inversión en servicios y manufactura. En América Latina, México se mantuvo como el segundo mayor receptor de IED, solo detrás de Brasil, que captó 77,000 millones de dólares.
Más IED, menos proyectos nuevos
El dato positivo, sin embargo, tiene un matiz importante. La UNCTAD advierte que el nearshoring en México y Centroamérica mantiene un “fuerte potencial”, pero con una realización limitada durante 2025.
Aunque la IED hacia México aumentó, el valor de los proyectos greenfield, es decir, los anuncios de nuevas plantas o nuevas capacidades productivas, cayó de alrededor de 44,000 millones a 24,000 millones de dólares. Para el organismo, esto muestra que varias empresas pospusieron o redujeron nuevos proyectos ante la incertidumbre comercial e industrial en Norteamérica.
Esto refleja que las empresas siguen apostando por México, pero con más cautela. En lugar de abrir nuevas plantas a gran escala, una parte importante del capital llegó mediante reinversión de utilidades y expansión de operaciones existentes.
La UNCTAD también señala que para aprovechar el nearshoring no basta con la cercanía a Estados Unidos ni con el T-MEC. El país necesita fortalecer proveedores locales, capital humano, infraestructura de transporte y energía. Sin esos avances, las decisiones de inversión pueden mantenerse en pausa.
La IED mundial se recupera, pero con fragilidad
El desempeño de México ocurre en un contexto global complejo. La IED mundial creció 6% en 2025 y llegó a 1.6 billones de dólares, después de dos años de caídas. Sin embargo, la recuperación fue desigual: los flujos hacia economías desarrolladas aumentaron 11%, mientras que en las economías en desarrollo solo crecieron 2%.
Además, la inversión se concentró en pocos sectores. El crecimiento fue impulsado sobre todo por megaproyectos de centros de datos, ligados a la inteligencia artificial, además de inversiones en semiconductores, petróleo y gas. En contraste, otros sectores, como manufactura intensiva en cadenas globales de valor, energías renovables e infraestructura tradicional, mostraron debilidad.
La UNCTAD advierte que el panorama para 2026 seguirá marcado por riesgos: tensiones geopolíticas, conflictos, mayor costo del financiamiento, competencia tecnológica y volatilidad en la política comercial. En ese entorno, México aparece mejor posicionado que otros países por su integración con Norteamérica, pero el reto será convertir esa ventaja en nuevas inversiones productivas, no solo en reinversiones de empresas que ya están instaladas.