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México perfila exportaciones de 730,000 mdd; T-MEC entra en una "certidumbre realista"

El Comce ve a un México fortalecido por sus comercio, aunque advierte que el siguiente reto será reducir la incertidumbre para inversiones y contener los aranceles impuestos por Estados Unidos.
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México debe convertir su fortaleza exportadora en una mejor posición de negociación dentro de Norteamérica. (Alfredo Estrella/AFP)

Mientras México se perfila para alcanzar un nuevo máximo histórico de 730,000 millones de dólares en exportaciones este año, el sector privado considera que la decisión de Estados Unidos de no extender por ahora el T-MEC abre un escenario de "certidumbre realista" que mantiene vigente el acuerdo, pero obliga a reducir la incertidumbre para sostener la inversión y el crecimiento de Norteamérica.

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Durante un encuentro con medios, el presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE), Sergio Contreras Pérez, estimó que las exportaciones mexicanas cerrarán 2026 con un buen dinamismo, impulsadas por un crecimiento de entre 22% y 23% en los primeros cuatro meses del año.

Contreras subrayó que el dato cobra mayor relevancia porque 92% de las ventas al exterior corresponde a manufacturas, lo que refleja el grado de integración industrial que México ha desarrollado con los mercados internacionales y, en particular, con América del Norte.

Sin embargo, ese desempeño llega en un momento clave para la relación comercial con Estados Unidos. Tras la decisión de no renovar automáticamente el T-MEC por otros 16 años, el tratado continuará vigente al menos hasta 2036 y entrará en un esquema de revisiones periódicas mientras los tres gobiernos buscan acuerdos sobre los temas pendientes.

Para Antonio Ortiz Mena, presidente del Comité Técnico de Estrategia T-MEC del COMCE, ese escenario debe entenderse más como una oportunidad que como una señal de ruptura.

"Tenemos T-MEC por al menos 10 años", afirmó, al recordar que el acuerdo permanece vigente y que las revisiones no significan que su continuidad esté en riesgo año con año.

Ortiz Mena definió el momento actual como uno de "certidumbre realista", al considerar que el nuevo entorno geopolítico, tecnológico y comercial exige un diálogo permanente entre los tres socios de Norteamérica.

A su juicio, una extensión automática por 16 años no necesariamente habría eliminado la incertidumbre, ya que la política comercial estadounidense puede modificarse conforme cambian las prioridades de cada administración.

El especialista sostuvo que el principal desafío ahora consiste en aumentar la certidumbre para las empresas que comercian e invierten en la región, particularmente frente a los aranceles impuestos por Estados Unidos y la posibilidad de nuevas medidas unilaterales.

El objetivo, explicó, debe ser recuperar un entorno donde los bienes que cumplen con las reglas de origen del T-MEC puedan operar con arancel cero.

Kenneth Smith, presidente del Comité Empresarial Bilateral México-Estados Unidos del COMCE y exjefe de la negociación técnica del T-MEC, coincidió en que la decisión estadounidense no debe interpretarse como un abandono del tratado.

"Estados Unidos no está diciendo que se va a salir del tratado", afirmó, al señalar que las declaraciones de la administración de Donald Trump deben distinguirse de las negociaciones técnicas que actualmente mantienen ambos gobiernos.

Smith aclaró que el mecanismo de revisiones tampoco implica que el tratado deba renegociarse cada año. "No es que nos vayan a pasar a la báscula cada año", explicó, al recordar que una vez que los tres países alcancen un acuerdo sobre las recomendaciones derivadas de la revisión, el T-MEC podrá extenderse nuevamente por 16 años.

El experto consideró que la prioridad para México será negociar una reducción de los aranceles actuales y evitar que Estados Unidos mantenga abierta la posibilidad de imponer nuevas tarifas bajo investigaciones de seguridad nacional, especialmente en sectores estratégicos como el automotriz, el agrícola y los minerales críticos.

Desde la perspectiva de Canadá, Armando Ortega, presidente del Comité Empresarial Bilateral México-Canadá del COMCE, llamó a aprovechar la revisión del tratado para fortalecer la integración regional y, al mismo tiempo, acelerar la diversificación comercial.

"México y Canadá compartimos una enorme fortaleza, que es nuestra vecindad con Estados Unidos", señaló. No obstante, advirtió que ambos países también comparten una elevada dependencia de ese mercado, por lo que resulta indispensable avanzar en proyectos conjuntos de infraestructura, manufacturas avanzadas, minerales críticos, movilidad de talento e inversiones bilaterales.

Para el sector privado México enfrenta la revisión del T-MEC desde una posición de fortaleza exportadora, con cifras récord y una base manufacturera consolidada.

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