Tras el objetivo de incrementar la recaudación de impuestos, sin reforma fiscal, la política tributaria del gobierno a cargo de Andrés Manuel López Obrador, apostó por terminar con la condonación de impuestos a grandes empresas en 2019, comenzar con la revisión de sus ejercicios fiscales anteriores y fiscalizarlas.
Así, en 2020 los cobros por actos de fiscalización mostraron incrementos continuos, tocaron máximos en 2024 y comenzaron a descender desde 2025, ya con Claudia Sheinbaum en la presidencia, su administración optó por reforzar los actos de fiscalización, en pos de detectar empresas factureras.
Este contexto se refleja en cifras y gráficas. En promedio, por cada acto de fiscalización en la primera mitad del año, se recuperaron 20.1 millones de pesos, este es el nivel más bajo reportado desde 2021, cuando fue de 23.1 millones. En comparación con el primer semestre de 2024, cuando se reportó el promedio más alto del periodo 2021-2026, la recuperación de dinero por cada acto en 2026 fue 49.3% menor, refieren estimaciones de Expansión con datos de Hacienda.
Se acaban los "peces gordos"
“El espacio que hay para cobrarle más a los mismos ya es muy limitado, los peces gordos
que son fáciles de identificar, que pueden mandar a un equipo a negociar, se están acabando, entonces ya los pagos que se estuvieron viendo de los grandes corporativos difícilmente se van a estar repitiendo subsecuentemente, entonces ahora la autoridad va por segmentos que anteriormente no habían sido objeto de tal nivel de fiscalización”, comentó Allen Saracho Carrillo, integrante de la Comisión Fiscal del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP).
Desde inicios de este año, el SAT ha dado a conocer las tasas efectivas de distintos sectores como: comercio al por mayor, comercio al por menor, construcción, electricidad, minería y servicios financieros. El objetivo es que quienes hayan pagado tasas de impuestos menores a las referidas se autocorrijan o pueden ser sujetos a revisiones.