La diferencia no equivale automáticamente a una pérdida de 18 millones, ya que muchas manufactureras compran insumos en dólares, mantienen deuda en esa moneda o utilizan coberturas cambiarias que amortiguan los movimientos.
Por eso tampoco existe un nivel preciso del dólar a partir del cual todas las empresas exportadoras comiencen a perder competitividad.
El impacto depende de cuánto importan, qué proporción de sus costos está denominada en pesos, sus márgenes y las coberturas contratadas. Sin embargo, Valmex advierte que mientras más rápida y persistente sea la apreciación, mayor será la presión sobre los márgenes de los exportadores cuyos costos se concentran en México.
Esto cobra importancia para una economía profundamente integrada con Estados Unidos. La apreciación no necesariamente elimina de inmediato la competitividad de las manufactureras mexicanas, pero sí reduce el valor en pesos de sus ingresos provenientes del exterior.
BBVA Research ha advertido además que una sobrevaluación sostenida podría terminar debilitando la inversión manufacturera, limitar el desarrollo de cadenas de suministro nacionales y reducir la profundidad industrial de la economía.
La manufactura acumulaba una contracción anual de 1.2% hasta mayo, mientras el consumo privado mantenía un crecimiento de 2.3% en el periodo disponible, según cifras recopiladas por BBVA Research.
Conviene comprar dólares para viajar
Uno de los efectos más fáciles de percibir aparece en el turismo, para los mexicanos que viajan a Estados Unidos, Europa u otros destinos, un peso más fuerte reduce directamente el costo en moneda nacional de hoteles, alimentos, transporte y compras. De hecho, el gasto de viajeros mexicanos en el exterior aumentó casi 22% en dólares durante el primer semestre.
Ugarte considera que existe una relación económica clara entre ambos fenómenos, aunque advierte que sería incorrecto atribuir todo ese crecimiento exclusivamente al tipo de cambio. La apreciación aumenta el poder adquisitivo internacional de los mexicanos y probablemente está contribuyendo al dinamismo del turismo de salida.
Para México sucede exactamente lo contrario. Un estadounidense que antes recibía 18.70 pesos por cada dólar ahora obtiene alrededor de 16.90. Los hoteles, restaurantes y otros servicios con precios en pesos se vuelven, por lo tanto, más caros cuando se expresan en dólares. Eso reduce parte de la ventaja relativa de México frente a otros destinos.
Sin embargo, cruzar la barrera de 17 pesos no constituye por sí mismo una línea roja para el sector. La competitividad turística depende también de conectividad aérea, salarios, calidad de los servicios, seguridad y precios relativos.
“El riesgo aumenta más por la magnitud y persistencia de la apreciación real que por cruzar un nivel nominal específico”, señala Ugarte. En los niveles actuales, añade, el peso representa un viento en contra para el turismo receptor, pero todavía no supone una pérdida estructural de competitividad.
¿El peso puede fortalecerse todavía más?
Los factores internacionales siguen jugando a favor del peso. Monex señaló este martes que el dólar permanecía bajo presión vendedora, con el índice DXY descendiendo hasta alrededor de 98.90 puntos, en medio de las expectativas sobre la economía estadounidense y una menor percepción de riesgo geopolítico.
Capitaria considera que la consolidación debajo de 17 mantiene abierto el escenario de nuevas ganancias para la moneda mexicana. Técnicamente, la zona de 16.90-16.92 constituye uno de los primeros soportes; si se rompe de manera sostenida, el mercado podría probar los 16.85 pesos, mientras un movimiento de mayor magnitud abriría la puerta a la región de 16.60-16.65.