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Remesas, exportadores y turismo: las tres víctimas del superpeso

Al considerar la inflación y el efecto del tipo de cambio, los hogares receptores de dinero desde EU recibieron 8.3% menos recursos que el año anterior.
Mujer al fondo que se ve borrosa enseña un fajo de billetes de 50 pesos y de dólares, los cuales se ven en primer plano de manera nítida.
La encuesta de expectativas de Citi del 20 de agosto redujo la mediana esperada para el cierre de 2026 a 17.68 pesos por dólar, desde 17.90 previamente, mientras que para 2027 pasó de 18.50 a 18.24. (simonmayer/Getty Images)

El peso mexicano se consolidó por debajo de las 17 unidades por dólar, en niveles no vistos en más de dos años. La apreciación mejora el poder de compra de quienes reciben ingresos en pesos y adquieren bienes, servicios o insumos ligados al dólar, pero reduce el valor en moneda nacional de las remesas, presiona los márgenes de algunos exportadores y encarece México para los turistas extranjeros.

El Banco de México fijó el viernes 21 de agosto el tipo de cambio FIX en 16.9018 pesos por dólar, después de que el cierre de la jornada previa se ubicó en 16.9573. Al cierre de este martes, la paridad se ubicó en 16.94 pesos.

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La apreciación acumulada en 2026 ronda el 6%, apoyada en un dólar global más débil y en un diferencial de tasas que todavía favorece a México. Paul Sanche, estratega de Inversión y Mercados Latinoamericanos en Capitaria, señaló en un análisis que también ha contribuido una economía mexicana que se ha mostrado más resistente de lo esperado. La combinación permitió al peso alcanzar niveles que no se observaban desde hacía más de dos años.

El mercado comienza además a asumir que una parte de esta fortaleza podría extenderse. La encuesta de expectativas de Citi del 20 de agosto redujo la mediana esperada para el cierre de 2026 a 17.68 pesos por dólar, desde 17.90 previamente, mientras que para 2027 pasó de 18.50 a 18.24.

Pero la pregunta para los hogares y las empresas ya no es únicamente hasta dónde puede apreciarse el peso, sino quién se beneficia realmente de un dólar debajo de 17 y quién comienza a perder.

¿Cómo afecta la fortaleza del peso mexicano a los precios?

Para una persona cuyos ingresos están denominados en pesos, la ganancia es evidente cuando debe comprar en dólares. Un desembolso de 1,000 dólares representa ahora cerca de 16,900 pesos; con un tipo de cambio de 18.70 habría requerido unos 18,700 pesos.

La diferencia puede trasladarse también a productos con un elevado componente importado, aunque el efecto sobre los precios que pagan los consumidores mexicanos no ocurre de manera automática.

Gerónimo Ugarte Bedwell, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa, explica que una apreciación de 10% en el último año no significa que los precios deban caer en la misma proporción, porque el tipo de cambio es solamente uno de los componentes de los costos empresariales. Salarios, logística, márgenes comerciales y contratos se ajustan a velocidades distintas.

Los primeros beneficios deberían aparecer, de acuerdo con el especialista, en bienes con alto contenido importado o directamente vinculados al dólar, como electrónicos, equipo de cómputo, algunos electrodomésticos, vehículos y ciertos insumos.

En otros productos, el beneficio puede ser menos visible. En lugar de observar reducciones de precio, la apreciación de la divisa mexicana puede evitar o moderar aumentos futuros. “El peso fuerte sí mejora el poder adquisitivo, pero de manera heterogénea y con rezagos”, señala Ugarte en una entrevista escrita.

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En cambio, para quienes consumen directamente en el extranjero, el traslado es prácticamente inmediato, ya que cada peso permite adquirir una mayor cantidad de dólares. Tal como sucede con un turista que compra la divisa americana para gastar en otro país.

Un peso fuerte reduce el poder adquisitivo de las remesas

El efecto cambia por completo para millones de familias que reciben dinero desde Estados Unidos. México recibió 5,471.8 millones de dólares en remesas durante junio, 4.2% más que un año antes. En todo el primer semestre ingresaron 30,759.2 millones de dólares, un crecimiento anual de 3.1%.

Pero el aumento de los dólares enviados no necesariamente significa una mejora del ingreso disponible de las familias. Después de considerar el movimiento cambiario y la inflación, BBVA Research estima que el poder adquisitivo de las remesas cayó 8.3% anual en junio.

Una remesa hipotética de 400 dólares se convierte en alrededor de 6,760 pesos con un dólar en 16.90. A un tipo de cambio de 18.70 habría generado unos 7,480 pesos: más de 700 pesos adicionales antes de considerar comisiones e inflación.

Ugarte considera que éste es uno de los principales efectos distributivos adversos de la apreciación. Incluso si aumenta la cantidad de dólares enviados, la conversión a pesos puede provocar que los hogares dispongan de menos recursos en moneda nacional. Y las consecuencias podrían extenderse al consumo.

El economista de Valmex advierte que las remesas tienen una elevada propensión a convertirse en gasto y suelen representar una parte relevante del ingreso disponible en las regiones que más dependen de ellas. Por eso, una permanencia prolongada del dólar debajo de 17 pesos podría comenzar a moderar el consumo de esos hogares, aun cuando las remesas continúen creciendo medidas en dólares.

El peso afecta a exportadores e importadores

Entre los principales beneficiarios se encuentran aquellas que tienen costos elevados en dólares pero venden principalmente en pesos. Ugarte identifica entre ellas a importadores, comercios, aerolíneas y compañías que adquieren maquinaria, equipo o insumos en el extranjero. También pueden beneficiarse empresas con deuda denominada en dólares, pero ingresos en pesos.

Para los exportadores la relación puede invertirse, por ejemplo, una compañía que factura 10 millones de dólares recibe aproximadamente 169 millones de pesos con un tipo de cambio de 16.90. Con una cotización de 18.70, esos mismos ingresos habrían representado 187 millones de pesos.

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La diferencia no equivale automáticamente a una pérdida de 18 millones, ya que muchas manufactureras compran insumos en dólares, mantienen deuda en esa moneda o utilizan coberturas cambiarias que amortiguan los movimientos.

Por eso tampoco existe un nivel preciso del dólar a partir del cual todas las empresas exportadoras comiencen a perder competitividad.

El impacto depende de cuánto importan, qué proporción de sus costos está denominada en pesos, sus márgenes y las coberturas contratadas. Sin embargo, Valmex advierte que mientras más rápida y persistente sea la apreciación, mayor será la presión sobre los márgenes de los exportadores cuyos costos se concentran en México.

Esto cobra importancia para una economía profundamente integrada con Estados Unidos. La apreciación no necesariamente elimina de inmediato la competitividad de las manufactureras mexicanas, pero sí reduce el valor en pesos de sus ingresos provenientes del exterior.

BBVA Research ha advertido además que una sobrevaluación sostenida podría terminar debilitando la inversión manufacturera, limitar el desarrollo de cadenas de suministro nacionales y reducir la profundidad industrial de la economía.

La manufactura acumulaba una contracción anual de 1.2% hasta mayo, mientras el consumo privado mantenía un crecimiento de 2.3% en el periodo disponible, según cifras recopiladas por BBVA Research.

Conviene comprar dólares para viajar

Uno de los efectos más fáciles de percibir aparece en el turismo, para los mexicanos que viajan a Estados Unidos, Europa u otros destinos, un peso más fuerte reduce directamente el costo en moneda nacional de hoteles, alimentos, transporte y compras. De hecho, el gasto de viajeros mexicanos en el exterior aumentó casi 22% en dólares durante el primer semestre.

Ugarte considera que existe una relación económica clara entre ambos fenómenos, aunque advierte que sería incorrecto atribuir todo ese crecimiento exclusivamente al tipo de cambio. La apreciación aumenta el poder adquisitivo internacional de los mexicanos y probablemente está contribuyendo al dinamismo del turismo de salida.

Para México sucede exactamente lo contrario. Un estadounidense que antes recibía 18.70 pesos por cada dólar ahora obtiene alrededor de 16.90. Los hoteles, restaurantes y otros servicios con precios en pesos se vuelven, por lo tanto, más caros cuando se expresan en dólares. Eso reduce parte de la ventaja relativa de México frente a otros destinos.

Sin embargo, cruzar la barrera de 17 pesos no constituye por sí mismo una línea roja para el sector. La competitividad turística depende también de conectividad aérea, salarios, calidad de los servicios, seguridad y precios relativos.

“El riesgo aumenta más por la magnitud y persistencia de la apreciación real que por cruzar un nivel nominal específico”, señala Ugarte. En los niveles actuales, añade, el peso representa un viento en contra para el turismo receptor, pero todavía no supone una pérdida estructural de competitividad.

¿El peso puede fortalecerse todavía más?

Los factores internacionales siguen jugando a favor del peso. Monex señaló este martes que el dólar permanecía bajo presión vendedora, con el índice DXY descendiendo hasta alrededor de 98.90 puntos, en medio de las expectativas sobre la economía estadounidense y una menor percepción de riesgo geopolítico.

Capitaria considera que la consolidación debajo de 17 mantiene abierto el escenario de nuevas ganancias para la moneda mexicana. Técnicamente, la zona de 16.90-16.92 constituye uno de los primeros soportes; si se rompe de manera sostenida, el mercado podría probar los 16.85 pesos, mientras un movimiento de mayor magnitud abriría la puerta a la región de 16.60-16.65.

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