La unanimidad también marcó un cambio frente a la reunión de julio pasado, cuando la Fed mantuvo la tasa sin modificaciones mediante una votación dividida. Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan rechazaron entonces la decisión porque preferían aumentar el rango en un cuarto de punto.
La subida coincidió con las expectativas de los mercados financieros, pero contrastó con la postura del presidente Donald Trump, quien se había opuesto a un endurecimiento de la política monetaria.
Las tasas de la Fed orientan los costos de financiamiento en Estados Unidos. Por lo tanto, un nivel más alto puede encarecer los préstamos para hogares y empresas, además de moderar el consumo y la inversión.
La inflación abre la puerta a otra subida
Los responsables de la política monetaria también actualizaron sus previsiones durante la reunión del 15 y 16 de septiembre. La mediana de sus estimaciones ubicó la inflación PCE de 2026 en 3.7%, una décima por encima del 3.6% calculado en junio.
La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, también aumentó en las previsiones. Los integrantes de la Fed esperan que cierre 2026 en 3.4%, frente al 3.3% estimado tres meses antes.
A su vez, la mediana para la tasa de fondos federales subió de 3.8% en junio a 4.1% en septiembre. La nueva cifra corresponde al punto medio de un rango de 4% a 4.25% y contempla un aumento adicional de 25 puntos base antes de concluir el año.
Doce de los 18 participantes proyectaron una tasa de 4.125% al cierre de 2026, mientras cuatro estimaron un nivel de 4.375% y dos anticiparon 3.875%, según las proyecciones económicas de la Reserva Federal .
Sin embargo, las estimaciones no representan una decisión tomada. Cada participante propone la trayectoria que considera adecuada con la información disponible, por lo que el comité puede modificar el rumbo si cambian la inflación, la actividad económica o el mercado laboral.
Las nuevas previsiones combinaron mayores presiones sobre los precios con una perspectiva más favorable para la actividad económica. La Fed elevó de 2.2% a 2.3% su cálculo de crecimiento para 2026 y redujo de 4.3% a 4.1% la tasa de desempleo esperada.
La combinación dificulta un relajamiento de la política monetaria porque una economía resistente puede mantener la demanda y prolongar las presiones inflacionarias.
Por ahora, la subida de septiembre terminó con una pausa de más de tres años y dejó abierta la posibilidad de que la Fed vuelva a elevar el costo del dinero antes de concluir 2026.
Con información de AFP.