En Salem, Virginia, el calendario de una fábrica terminó el 18 de marzo. En Saltillo, Coahuila, otro apunta a enero de 2027. Entre ambas fechas hay trabajadores que perdieron su empleo, una nueva planta mexicana y una promesa de la japonesa Yokohama: fabricar neumáticos con costos mucho menores.
Los empleos que EU perdió con Yokohama reaparecen en un caso laboral contra México
Yokohama puso nombre al relevo: en mayo, presentó a México como el “principal reemplazo” de Salem. En sus resultados del segundo trimestre fue más concreta: la instalación mexicana asumirá inicialmente una producción anual de dos millones de neumáticos de la fábrica estadounidense cerrada.
Después, Estados Unidos colocó las dos ciudades dentro de una misma controversia. El 25 de septiembre, la Oficina del Representante Comercial (USTR), recordó el cierre de Salem y la pérdida de casi 600 empleos al solicitar a México una revisión sobre posibles violaciones a los derechos sindicales en Yokohama Tire Manufacturing Mexico.
La producción masiva mexicana está prevista para 2027, pero el conflicto laboral ya existe. La fecha deja una pregunta: ¿qué ocurre ahora dentro de la instalación de Saltillo?
En una presentación corporativa del 19 de febrero de 2025 de Yokohama, el cronograma de México distingue una etapa de "producción masiva de prueba", previa a la producción masiva situada en 2027.
El último turno
Salem tenía una historia anterior a Yokohama: la fábrica comenzó operaciones en los años sesenta y produjo neumáticos de la marca japonesa desde que el grupo adquirió Mohawk Rubber Company en 1989.
Décadas después, su equipo y sus métodos de fabricación se convirtieron, según la empresa, en un obstáculo para competir en el negocio que quería fortalecer: neumáticos prémium, de mayor valor y diámetro.
La despedida llegó antes del calendario inicialmente contemplado, pues en su comunicado del 16 de marzo de 2026, Yokohama explicó que planeaba reducir la producción desde ese mes y considerar el cierre en julio. Las conversaciones con el sindicato permitieron acordar una clausura anticipada.
La fecha definitiva fue el 18 de marzo y la compañía reportó aproximadamente 570 empleados afectados y anunció apoyo para su recolocación, en coordinación con organismos locales y el sindicato.
Una instalación salió de la red productiva. Otra, al sur de la frontera, todavía estaba en construcción.
El reemplazo mexicano
Saltillo no apareció en los planes después del cierre de Salem, fue desde abril de 2024 que Yokohama celebró la colocación de la primera piedra de su fábrica en el parque industrial Alianza. El proyecto contemplaba una capacidad de cinco millones de neumáticos anuales y el inicio de producción durante el primer trimestre de 2027.
La compañía explicó entonces que buscaba atender la demanda norteamericana con fabricación dentro de la región.
La relación con Virginia quedó explícita dos años después, en mayo de 2026, el presidente de Yokohama, Shinji Seimiya, describió a México como el principal reemplazo de Salem.
La nueva planta abastecería principalmente a Norteamérica. Sus menores costos permitirían mejorar la competitividad y ampliar la fabricación de GEOLANDAR, su línea para camionetas y vehículos utilitarios deportivos.
En la presentación del segundo trimestre, Yokohama añadió el tamaño inicial del relevo: México asumiría una producción anual de dos millones de neumáticos para vehículos de pasajeros de Salem.
La empresa proyectó una reducción de costos de producción de 55% en esa etapa. Cuando la fábrica mexicana alcance cinco millones de unidades anuales, estimó que la disminución llegará a 71%.
El documento permite hablar de una transferencia de producción anunciada por la empresa. No detalla una mudanza de maquinaria, moldes o pedidos específicos desde Virginia. Tampoco establece una equivalencia entre los puestos eliminados en Salem y los empleos de Saltillo.
La denuncia
El 25 de septiembre, USTR solicitó a México revisar una presunta denegación de derechos a la libertad de asociación y negociación colectiva en Yokohama Tire Manufacturing Mexico, en Coahuila bajo el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida del T-MEC.
La petición provenía de la Liga Sindical Obrera Mexicana y de International Lawyers Assisting Workers Network. El comunicado estadounidense incorporó, desde su primer párrafo, el cierre de Salem y el despido de casi 600 trabajadores.
También anunció la suspensión de la liquidación aduanera de las entradas de mercancías de la instalación mexicana hasta nuevo aviso. Esa medida mantiene pendiente la determinación aduanera definitiva; no equivale por sí misma a prohibir las importaciones ni constituye una resolución sobre las acusaciones laborales.
El expediente abrió dos planos distintos: el jurídico se refiere a los derechos colectivos de los trabajadores en México, y el político aparece en la decisión de Washington de recordar los empleos estadounidenses eliminados por la misma compañía.