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El softlanding, clave para expandir tu empresa a la Alianza del Pacífico

Organismos como incubadoras y aceleradoras utilizan este servicio para que las start-ups lleguen con éxito a los países de la alianza.
Eficiencias.
La vinculación de los ecosistemas de emprendedores de los países de la Alianza del Pacífico permite que las start-ups aprovechen las fortalezas de cada uno de estos.

CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) - La óptica en línea Lentesplus.com nació en Colombia, pero sus fundadores operan el negocio desde distintos países. Las transacciones financieras las realizan en México, el desarrollo de tecnología lo llevan a cabo en Chile y el centro de atención a clientes lo instalaron en territorio colombiano.

Antes de llegar a cada país, el equipo de la start-up evaluó los ecosistemas a través de programas de softlanding (aterrizaje suave) que le ofrecieron las aceleradoras Startup México y Startup Chile. “Estas iniciativas nos ayudaron a comprender la regulación legal, fiscal y contable”, explica Diego Mariño, cofundador de la compañía fundada en septiembre de 2014.

Con el objetivo de aprovechar la Alianza del Pacífico y acortar las distancias entre las comunidades emprendedoras de México, Colombia, Chile y Perú, un grupo de incubadoras y aceleradoras comenzaron a ofrecer servicios de softlanding especializados en estas regiones. Estas organizaciones imparten talleres de regulación fiscal y laboral, apertura de empresas, consumidores, vinculación y visitas a esos países. Todo con el fin de ayudar a las empresas en sus procesos de expansión a nuevos territorios.

Para Armando Laborde, socio de la aceleradora New Ventures, el softlanding es positivo porque ayuda a los emprendedores en el proceso de conocer la cultura de negocios del país al que pretenden llegar y los capacita en temas que inciden en la apertura y operación de la empresa. En 2017, la organización -que forma parte de la Red de Aceleradoras Internacionales de la Alianza del Pacífico (AcelerAP)- utilizó este mecanismo para apoyar la expansión de seis start-ups de México, Colombia y Chile.

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Acercarse a un nuevo país del brazo de una incubadora o aceleradora también representa ahorros económicos, dice Jorge Puflea, CEO la plataforma de apoyo a emprendimientos Startblueup. "Cuando el emprendedor lo hace por su cuenta, el gasto puede superar los 1,500 dólares tan sólo en viáticos", agrega.

En junio pasado, Startblueup arrancó su programa de softlanding y llevó a 11 start-ups mexicanas a Chile. Durante dos semanas visitaron universidades, además tomaron talleres de capacitación y networking para vincularse con posibles clientes e inversionistas en aquel país. Antes de terminar el proceso, tres de las empresas concretaron contratos de ventas e inversión.

Una de estas compañías fue Radar Biker, aplicación que ofrece contactos de auxilio y rutas de turismo para motociclistas, que encontró un inversionista y un mentor que le ayudó a fortalecer su modelo de negocio. Otra fue BH Consulting Group, firma especializada en certificación en gestión de calidad, que está por cerrar tres contratos con clientes en el mercado chileno.

Y el softlanding también sucede a la inversa. “Nosotros traemos empresas a México, porque este país es la entrada al mercado latinoamericano”, explica Marcus Dantus, CEO de Startup México, que cobra hasta 2,000 dólares mensuales por este servicio con el que ayudan a los emprendedores a instalar su compañía en México y les ofrecen apoyo de espacio de trabajo, abogados, contadores, mentores y contactos.

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Laborde afirma que el softlanding es clave en el proceso de expansión, pero no infalible. Para que el programa funcione, la compañía debe tener un modelo de negocio viable y estar en el momento adecuado para operar en otros países donde exista una necesidad real del producto o servicio que ofrece.

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