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Estos sectores están satisfechos con el nuevo acuerdo con Estados Unidos

El sector automotriz evitó el peor escenario y respira aliviado. Estos otros sectores también tienen motivos para sentirse satisfechos.

El nuevo acuerdo comercial entre México y Estados Unidos es "el mejor acuerdo posible bajo las circunstancias actuales", como destaca un informe de los analistas de BBVA Bancomer.

El sector automotriz, por ejemplo, evitó el peor de los escenarios, y finalmente Estados Unidos no impuso su intención de que el 50% del contenido de los autos fabricados en la región fuera exclusivo de Estados Unidos, en un intento "claramente proteccionista y sin precedente en ningún acuerdo comercial en el mundo", opina BBVA Bancomer. Finalmente, se estableció un contenido regional del 75%, frente al 62.5% actual, en una decisión que no tendrá un gran impacto sobre la industria automotriz que opera en México.

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Además, hay aspectos positivos para varios sectores mexicanos. Estos son algunos de los más destacados.

Un ‘seguro’ para la reforma energética

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Los cambios negociados al acuerdo comercial pueden asegurar que no se realizarán modificaciones a la reforma energética, dando certidumbre a las inversiones del país vecino en México.

“El capítulo energético del tratado hoy sólo aplica a Estados Unidos y Canadá. Así que sería un gran progreso que el lenguaje actual del TLCAN aplique a México”, explica Andrew Holland, director de estudios del centro de análisis American Security Project (ASP).

El acuerdo original que entró en vigor de 1994 incluía en su sexto capítulo una serie de reglas que México no firmó entonces, debido a que la Constitución impedía la inversión privada en el sector energético.

Ahora, si el nuevo acuerdo incluye a México dentro de este capítulo, el país no podrá intervenir en este mercado de manera directa para manipular las importaciones y exportaciones de productos, como el petróleo, gas y electricidad.

Esto dará certidumbre a los inversionistas estadounidenses, dice Holland. “No implicaría un cambio en la reforma como está ahora, y aseguraría que no pudiera echarse para atrás”, destaca el especialista.

Además, aunque los detalles del acuerdo aún no se conocen, el experto destaca que parece que también se decidió no modificar el capítulo 11, donde se incluyen los mecanismos para resolver disputas entre empresas y Estados (el llamado Investor-State Dispute Settlement o ISDS).

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“Parece que hubo un acuerdo para continuar con el ISDS como venía ya en el TLCAN original (…), y esto es importante para mantener la inversión estadounidense en México, junto con la continuidad de la reforma Energética”, explica Holland.

Las compañías han acudido a este mecanismos 85 veces hasta la fecha. De ellas, sólo 19 casos se dieron en contra del gobierno de Estados Unidos, según datos del estudio NAFTA: Building a North American Energy Security, publicado por ASP en mayo.

El agro queda intacto

Uno de los puntos polémicos que Estados Unidos buscó en la renegociación del TLCAN era fijar ciertas cuotas temporales a frutas y hortalizas mexicanas. Sin embargo, el acuerdo finalmente se mantiene intacto y sin cuotas.

“En el tema agrícola nada ha cambiado, y eso es muy bueno”, comenta Mario Andrade, vicepresidente de Comercio Exterior del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), que estuvo cabildeando, junto con sus homólogos en Estados Unidos y Canadá, para que los acuerdos del sector agropecuario en México “no fueran dañados”.

“Todavía no podemos dar el análisis final hasta que Canadá entre a las negociaciones, pero hoy estamos contentos porque mantenemos el statu quo. Actualmente, lo que se hizo fue solventar las diferencias con Estados Unidos, pero falta que se sume Canadá y ver si saldrán diferencias ahí o no”, detalla Andrade en entrevista telefónica.

El reprentante del sector detalla que, durante la tercera ronda de negociaciones, que tuvo lugar en Ottawa, Canadá, hubo un momento clave en donde surgieron grupos de productores agrícolas estadounidenses, como el American Farmer Corporate Trade, que pidieron a sus congresistas no aceptar las propuestas que iban en contra del libre comercio.

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“Estos grupos crearon una alianza hortofrutícola en los tres países, que resultó ser un cabildeo muy fuerte en el sector privado y lograron hacer una carta con más de 30 organizaciones pidiendo que no le dieran cabida y que quitaran de la mesa esta propuesta de estacionalidad. Esto hemos hecho durante un año, hablar con la misma postura, y fue así como se retiró de la mesa”, revela Andrade.

El sector agropecuario, de acuerdo con el CNA, ha sido el único que ha logrado un acuerdo a nivel gobierno y en la parte privada. “En la primera reunión, después del anuncio de la renegociación del tratado, se juntaron los tres organismos cúpula agrícolas de cada país —American Farm Bureau, Canadian Federation Agriculture y el CNA— y sacaron un comunicado bajo el mismo eje rector pidiendo que el campo no se tocara, que todos estábamos conformes y muy felices de lo que esta pasando”.

Luz y sombra para el acero

El pacto entre Estados Unidos y México tendrá efectos agridulces en el sector de aceros y aluminio. Por un lado, los aranceles del 25% que Estados Unidos impuso a las importaciones desde México de aluminio y acero se mantendrán. Pero por otro, el aumento el contenido de origen regional al sector automotriz puede impulsar a las empresas de la industria.

El acuerdo de incrementar los requisitos de contenido regional automotriz a 75% de contenido regional obligará a las armadoras a buscar más proveedores en estos países, lo que aumentará la demanda de aluminio y acero, beneficiando a empresas como Vasconia, Ternium y ArcelorMittal.

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Estas firmas ya realizan inversiones millonarias para surtir la industria automotriz: Vasconia echará a andar en Veracruz la planta de laminación de aluminio más grande de Latinoamérica en 2019; ArcelorMittal invierte 1,000 millones de dólares en una nueva línea de laminación y modernización de su fábrica en Lázaro Cárdenas; y Ternium destina 1,400 MDD en una planta de laminación para duplicar su capacidad de producción.

Con todo ello, podrán surtir con acero fabricado en México la mayor demanda por parte de las automotrices, que ahora importan buena parte de este material. “Las principales acereras de México ya comenzaron a invertir para sustituir importaciones, y en teoría, si todo sale bien, para 2022 se va a dejar de importar, es una carrera que ya empezó la industria”, dice Rodrigo Garcilazo, analista de GBM.

Sin embargo, el especialista advierte que las empresas deberán controlar de dónde proviene la materia prima, pues el contenido regional exige que todo el material provenga de Norteamérica, y por ejemplo, Ternium suele importar lingotes desde su planta en Brasil para después fundirlo en México y hacer acero de alta especialidad.

Con información de Edgar Sigler, Sheila Sánchez y Rosalía Lara

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