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“Es difícil prever esta conducta pero, por ejemplo, con la experiencia del IEPS en los refrescos, a partir del siguiente año de su aplicación se vio una recuperación en los volúmenes de las bebidas con alto contenido calórico porque tienen que ver con un tema de arraigos en el consumidor, de hábitos de consumo que desde mi punto de vista no creo que vayan a ser muy determinantes para que deje de ingerir o tomar estas bebidas”, señala Marco Montañez, analista de Vector Casa de Bolsa.
Según datos de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) del Inegi y de Coneval, la población de ingresos bajos ha pagado el 57% de lo recaudado por el IEPS a bebidas saborizadas. Los efectos regresivos del IEPS a refrescos se siguen reflejando en los sectores más pobres del país, ya que son quienes han pagado y sostenido la mayor parte de esta medida impositiva.
“La industria refresquera ha logrado mantener un crecimiento sostenido en los últimos años, 2018 fue un año positivo para la industria en México, pese a los retos enfrentados en materia fiscal y aun con los cambios de hábitos de los consumidores en el país”, comentó Oscar Silva, socio líder de Global Strategy Group de KPMG en México.
Hoy en día Coca-Cola trabaja con más de 80 marcas en 13 categorías, que ha ido adquiriendo a través de los años. La compañía ha mencionado en ocasiones que el gran reto está centrado en ofrecer productos funcionales y que se integren a una alimentación sea parte del bienestar integral.