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El arte de no pagar con dinero: cómo algunos saldan sus impuestos al SAT con pagos en especie

El programa Pago en Especie del Servicio de Administración Tributaria permite a artistas cumplir sus obligaciones fiscales con pinturas, esculturas o grabados, un esquema vigente desde 1957 que reúne más de 13,000 obras.
mar 10 marzo 2026 07:17 AM
El arte de no pagar con dinero: artistas saldan impuestos al SAT con sus propias obras
Pago en especie es un mecanismo que facilita a los artistas cumplir con el pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR) y del Impuesto al Valor Agregado (IVA) mediante obras de su autoría. (Renata Angerami/Getty Images)

En México, los artistas tienen una forma creativa de cumplir con el SAT. En lugar de transferencias o pagos en efectivo, pueden hacerlo con lo que mejor saben hacer: sus obras, como pinturas, esculturas, grabados o incluso piezas digitales.

De una iniciativa que surgió en 1957, entre artistas como David Alfaro Siqueiros y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), se creó un programa que sigue vigente para quienes viven de la producción artística: Pago en Especie.

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Pago en Especie: tributar con arte en México

Todo inició con una propuesta hace más de medio siglo. En 1957, un grupo de artistas en México, liderado por David Alfaro Siqueiros, solicitaron al entonces Director del Impuesto sobre la Renta, Hugo B. Margáin, la opción de pagar sus impuestos mediante obra plástica con su firma.

“Nosotros somos artistas, sabemos pintar o grabar, pero los números no se nos dan. ¿Cómo podemos hacerle? Si nosotros damos la obra a cambios de impuestos, el Estado Mexicano puede hacerse de una gran colección”, así lo explicó Adriana Castillo Román, Directora de Conservaduría de Palacio Nacional y Patrimonio Cultural, quien se encarga de la gestión de gran parte de las obras de este programa.

Pago en Especie
David Alfaro Siqueiros solicitó al entonces Director del Impuesto sobre la Renta, Hugo B. Margáin, la opción de pagar sus impuestos mediante obra plástica de su autoría. (Secretaría de Hacienda y Crédito Público)

En esa época, no existía el Servicio de Administración Tributaria (SAT), por lo que los impuestos entraban de manera directa. La propuesta planteaba un beneficio doble: mientras los artistas cumplían sus obligaciones fiscales con su obra, el Estado fortalecía su acervo cultural.

Así comenzó el programa fiscal, con la participación de artistas como Diego Rivera, Rufino Tamayo y Raúl Anguiano.

Fue totalmente innovador, y tardó muchos años en formalizarse. Fue hasta marzo de 1975 , cuando Pago en Especie fue establecido por un decreto presidencial, el cual fue actualizado el 31 de octubre de 1994 , y sigue vigente hasta nuestros días con algunas modificaciones posteriores en 2006 y 2007.

Inicialmente, las obras contempladas se limitaban a los formatos clásicos como la pintura o la escultura, pero actualmente también se reciben piezas de fotografía, instalación y arte digital.

De acuerdo con datos de Hacienda, al menos 1,462 artistas han participado en este esquema tributario desde su existencia, lo que ha contribuido a generar un acervo estimado de 13,202 obras hasta el ejercicio fiscal 2024.

Así pagan los artistas con sus obras

El pago en especie no funciona con porcentajes de IVA o ISR, sino con una tabla y con equivalencias técnicas.

El decreto oficial estipula que el pago en especie se basa en el número de obras que el artista vendió en el ejercicio fiscal:

De 1 a 5 obras vendidas: se entrega 1 obra
De 6 a 8 obras vendidas: se entregan 2 obras
De 9 a 11: 3 obras
De 12 a 14: 4 obras
De 15 a 20: 5 obras
Más de 21: 6 obras

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Y no entra cualquier pieza, sino que debe ser representativa de la producción de artista, y poseer dimensiones, así como una técnica similar a las que fueron enajenadas en el trienio anterior.

“No puedo decir que si soy escultor voy a pagar mis impuestos con una pintura”, explicó Salvador Rotter, integrante de la Comisión de Desarrollo de Investigación Fiscal del Colegio de Contadores Públicos de México (CCPM). “Si vendí esculturas, tengo que pagar con esculturas”.

Las obras son evaluadas por un comité especializado en el que participa personal del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.

“Hay dentro de la Secretaría de Hacienda un equipo de gente, entre ellos personal de Bellas Artes, que reciben las obras y valoran si realmente es una obra de arte o no”, señaló el especialista.

Si el comité considera que la pieza no cumple con los requisitos, el artista debe presentar otra.

Además de las dimensiones y técnicas, las piezas deben estar firmadas, fechadas y con número de serie. En caso de pinturas, fotografías o grabados, se deben enmarcar, y las esculturas deberán estar guardadas en una caja de madera para su transportación.

El proceso para entregar las obras

Salvador Rotter explicó que las y los artistas deben tributar bajo el régimen de Actividades Empresariales y Profesionales, y recibir ingresos por la enajenación de sus obras.

En una situación tradicional, al vender una obra, el comprador tendría que retener ISR e IVA, como si fuera un honorario. Pero cuando los artistas deciden pagar con sus propias obras al SAT, recibirían el pago global de su trabajo.

“Si ellos deciden pagar mediante obras de arte, entonces la persona que les paga ya no les retiene esos impuestos”, explicó el experto.

Para acceder al esquema fiscal, deberán acercarse de manera presencial al SAT para presentar el Aviso de inicio de pago en especie, conocido como Formato HDA-1, un documento que incluye información personal del artista y el consentimiento de pagar los impuestos por esta vía.

Al momento de su presentación, se requiere llevar los siguientes documentos:

- Identificación oficial vigente
- Currículum vitae
- Imagen digital de las obras que se propongan en pago
- Formato de Pago en especie declaración anual ISR, IETU e IVA
- Anexo 1 “Pago de Obras”

Los formatos deberán ser solicitados a la autoridad fiscal para ser requisitadas.

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A diferencia de la mayoría de contribytentes, que presentan su declaración anual en abril, los artistas que pagan en especie pueden hacerlo desde antes.

“Ellos presentan su declaración desde febrero y señalan cuántas obras enajenaron durante el año anterior”, explicó Rotter. “Además acompañan la información de las obras que proponen entregar como pago”.

En la declaración, deben reportar cuántas obras fueron producidas, cuántas vendidas, cuántas donadas y las que serán sujetas al pago en especie.

Cada artista puede decidir si mantenerse en el programa o volver al esquema tradicional de pago de impuestos con dinero. En esta situación, deberán volver al SAT y presentar el Aviso de término de pago en especie.

¿Y qué hace el SAT con las obras de arte?

Las pinturas o esculturas que son entregadas al SAT no son para tenerlas en una bodega, al contrario. Una ventaja de acceder a este programa es que las obras serán destinadas a diferentes dependencias como museos, universidades o edificios públicos.

De acuerdo Adriana Castillo Román, el fisco realiza un sorteo a los tres órdenes de gobierno:

- Municipios
- Estados
- Federación

Las que corresponden a este último, entran a la Dirección de Conservaduría de Palacio Nacional y Patrimonio Cultural, una dependencia que se encarga de la divulgación de las piezas a través de colaboraciones con museos y colecciones nacionales e internacionales, tanto privadas como públicas.

(Obligatorio)
Sala de la exposición temporal "Cincuenta años de pago en especie", Museo de Arte de la SHCP. (Foto: Carolina Aguilar)

Entonces, es una forma de asegurarse que las obras de arte estarán en buenas condiciones para su exposición en diferentes lugares.

“Es una colección viva de arte moderno y contemporáneo. Me atrevería a decir que es una de las más importantes del país”, señaló Adriana Castillo, titular de la dependencia.

Además, Hacienda prepara una actualización del Sistema de Registro y Administración de Colecciones (SIRAC), una herramienta digital que permite consultar los datos detallados de cada obra, para saber en qué sitio están exhibidas.

Este sistema no solo beneficiará a las y los artistas que quieran conocer dónde están sus piezas, sino también a curadores que planeen hacer exposiciones y puedan solicitarlas a la Dirección de Conservaduría.

“Queremos que desde cualquier lugar del mundo se puedan ver las piezas y que los museos puedan solicitarlas para exposiciones”, explicó Castillo.

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