En ese contexto, es común observar pausas en los flujos hacia mercados emergentes o incluso salidas de capital temporales. No obstante, el actual conflicto ha tenido un impacto más concentrado en el mercado de commodities, particularmente en los energéticos, debido a la importancia estratégica del Estrecho de Ormuz para el comercio mundial de petróleo y gas.
“Las estimaciones de volatilidad muestran que el mayor estrés se concentra en el petróleo, mientras que los índices de volatilidad cambiaria y de mercados accionarios han registrado aumentos más moderados”, explicó Gutiérrez.
Petróleo al centro del riesgo
El repunte de los precios del petróleo ha reactivado los temores sobre inflación global y crecimiento económico. De acuerdo con diversos análisis de mercado, la escalada del conflicto ha llevado al crudo a acercarse a la barrera de los 120 dólares por barril, ante el riesgo de interrupciones en el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del suministro mundial.
Este entorno también ha provocado una rotación hacia activos ligados al sector energético. Según la gestora Aztlan Equity, la volatilidad reciente ha impulsado flujos hacia ETFs del sector energía, que acumulan rendimientos superiores a 20% en lo que va del año.
“Actualmente observamos disrupciones severas derivadas del conflicto geopolítico y su impacto en Irán, lo que genera una prima de riesgo inmediata en el crudo”, señaló Alejandro H. Garza Salazar, director de inversiones de Aztlan Equity, quien advierte que en un escenario extremo el barril podría alcanzar niveles cercanos a 150 dólares.
Exportadores vs. importadores
El encarecimiento de los energéticos introduce además un elemento diferenciador entre economías emergentes. Mientras algunos países enfrentan presiones inflacionarias por su dependencia de importaciones energéticas, otros podrían beneficiarse de un entorno de precios elevados.
Brasil, por ejemplo, se ha consolidado como uno de los principales exportadores netos de petróleo entre los mercados emergentes, lo que mejora sus términos de intercambio cuando suben los precios del crudo. México, aunque continúa importando combustibles refinados, mantiene una posición relevante como productor y exportador de petróleo.
Además del petróleo, el alza en otros commodities —como metales industriales o productos agrícolas— puede favorecer a varias economías latinoamericanas cuya estructura exportadora depende de estas materias primas.
Tasas altas sostienen el atractivo
Más allá del impacto inmediato del conflicto, uno de los factores que sigue sosteniendo el atractivo de América Latina es el diferencial de tasas frente a economías desarrolladas.
“Mientras las tasas reales se mantengan relativamente elevadas y los fundamentos macroeconómicos no se deterioren, es poco probable que se materialicen salidas de capital significativas de forma sostenida”, señaló Emanuel Juárez, analista senior de HF Markets.
En el corto plazo, el especialista considera probable observar ajustes tácticos en los portafolios internacionales y episodios de cautela, pero no un retiro masivo de capitales.