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Nuestras Historias

Historias del coronavirus: así sobreviven los pequeños negocios

Restaurantes, talleres mecánicos, tiendas de material de construcción... cientos de pymes luchan por salir adelante en un entorno complejo y con pocos apoyos.
sáb 04 abril 2020 08:00 AM
Yeccan
Muchos restaurantes han optado por atender con servicio a domicilio, para no cerrar sus operaciones.

El coronavirus ha contagiado a la economía y la población de mayor riesgo, en este segmento, son las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes). Según datos de la Asociación Latinoamericana de Micros, Pequeños y Medianos Empresarios (Alampyme), más de 100,000 empresas de este tipo podrían estar en riesgo de cerrar sus cortinas debido a la falta de apoyos.

Muchos de ellos son negocios que se pueden encontrar en cada barrio y, algunos, han cambiado su modelo de negocio para seguir operando y paliar las pérdidas. Estas son algunas de sus historias.

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El primer cierre de cortina

En los más de 40 años que tiene de existencia, la casa distribuidora Materiales Azteca, en la colonia Gertrudis Sánchez, en la delegación Gustavo A. Madero, nunca se había enfrentado a la decisión de bajar las cortinas por alguna emergencia, ni siquiera cuando sufrió un asalto donde se perdió todo. Ahora, la venta de materiales para construcción se detendrá durante un mes al no ser una actividad prioritaria, afectando los ingresos de las familias que dependen del negocio.

Gerardo Martínez, encargado de la operación del pequeño negocio, asegura que debido a la premura de la llegada del Covid-19 a México, lo único que espera es que pase la emergencia, pues los ingresos se obtienen a diario de personas que hacen obras en sus casas. Los ánimos de construcción bajaron en los últimos días, previo al cierre, cuando los contagios aumentaron drásticamente.

"Cuando todo comenzó no había merma económica, pero en los últimos 15 días las ventas bajaron hasta en un 85% o 90% y de clientes que ya no venían al negocio", asegura.

Al ser la primera vez que se enfrentan a esta problemática, la empresa todavía no tiene un plan claro de actuación, que incluye el acuerdo salarial al que llegar con sus cinco trabajadores durante el periodo de inactividad. La proveeduría de la materia prima ya la detuvo, pues todavía no ha salido todo el pedido que se realizó la última vez y que se quedará hasta el regreso de actividades.

Martínez asegura que las pérdidas se verán cuando regresen las actividades normales, por lo que no tienen previsto alguna clase de apoyo adicional de los que ha ofrecido la capital mexicana; sin embargo, no dejan de lado tramitarlo en caso de que sea necesario. "Tendríamos que esperar el resultado para ver si es conveniente, pero de momento no se está pensando en tomarlas", puntualiza.

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Cambio de estrategia

Viernes 13 de marzo. Éste fue el último día que la cervecería Yeccan tuvo aforo completo. A partir del sábado, las ventas cayeron. Entre la realización del festival Vive Latino, las primeras recomendaciones de la Secretaría de Salud para quedarse en casa y evitar la propagación del coronavirus y algunos otros eventos en la Ciudad de México, la gente no asistió al establecimiento, que se ubica en la colonia Roma.

Después de este momento, todo cambió, explica Octavio Castellanos, socio fundador del negocio que dirige junto a sus hermanos Francisco y Jesús. Con excepción de un par de días, la cervecería se mantuvo a un ritmo menor, “como si fuera lunes o martes todos los días. El sábado siguiente –21 de marzo– tuvimos un repunte, pero nada excepcional, la gente empezó a tomarse en serio el quedarse en casa”, menciona.

Lee: Esto es lo que puedes hacer para apoyar a los restaurantes en la cuarentena

El pasado fin de semana, 27 y 28 de marzo, los ingresos de Yeccan solo representaron una tercera parte de lo que normalmente lograrían cualquier viernes y sábado.

Castellanos asegura que el coronavirus ha transformado completamente la forma en que opera el negocio. Así que para adaptarse a las nuevas necesidades del consumidor decidieron implementar un plan de contingencia que se conforma de cuatro pilares.

El primero de ellos, que va en contra de las acciones que la mayoría de las empresas realizan ante una contingencia, consiste en apostar por una estrategia sólida de comunicación y marketing. “Lo que hicimos fue difundir información sobre nuestros productos y servicios, pero también mostrar al equipo de trabajo. La intención es que la gente conozca quiénes somos y qué hacemos”, explica el emprendedor. “Queremos crear nuevas historias”.

El segundo pilar tiene que ver con el reforzamiento de medidas sanitarias. En Yeccan, los chefs siempre han utilizado cubrebocas y guantes de látex para preparar los alimentos que comercializan, así que esa acción se mantiene. Pero, respecto al establecimiento, todas las personas que ingresan deben usar gel desinfectante, además la limpieza del lugar es más rigurosa.

Yeccan
Yeccan ha fortalecido su entrega a domicilio.

El pilar tres, que es el que más cambios generó en la cervecería, es el fortalecimiento del servicio a domicilio. Antes de la contingencia por el coronavirus, menos del 1% de los servicios que ofrecía Yeccan eran bajo esta modalidad. Ahora, lo es todo, pues la gente no puede consumir en el establecimiento. Esto implicó modificar las labores de algunos de los seis colaboradores que atienden el establecimiento. Por ejemplo, Víctor Lezama tuvo que dejar su lugar detrás de la barra para agarrar una bicicleta y llevar los alimentos que piden los consumidores.

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“Ha sido un cambio completo para nosotros, no solo porque es algo que no hacíamos, sino que decidimos realizarlo internamente en su mayoría. Mis hermanos y yo también colaboramos en las entregas. También estamos en aplicaciones como Didi, Uber y esta semana en Rappi”, explica el socio fundador de Yeccan.

El cuarto pilar tiene que ver con la unión a iniciativas que fomentan el consumo local, como #ComeCDMX, un directorio de empresas gastronómicas de la capital del país que tiene como objetivo reactivar la economía y ayudar a los pequeños negocios. En esta línea, la cervecería implementó una dinámica de bonos gastronómicos, que consiste en realizar un pago adelantado para que, después de la contingencia, las personas puedan ir a consumir con un 20% de descuento.

¿Apoyo suficiente?

Respecto a las medidas anunciadas por el gobierno de la Ciudad de México para apoyar a los micronegocios de la capital del país, Octavio Castellanos menciona que sería una bocanada de aire, pero no es suficiente para sobrevivir en medio de la contingencia.

Lee: El golpe del coronavirus afectará a más de 100,000 Pymes en México

Mensualmente, los socios fundadores de la cervecería invierten alrededor de 90,000 pesos en la nómina de los colaboradores y en la renta del lugar. Por lo que los créditos de 10,000 pesos que Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno, informó se le otorgarán a los negocios, o los 25,000 pesos que según el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se le darán a los microempresarios afectados con el coronavirus, no ayudarían mucho.

“Claro que es una ayuda, pero no es la suficiente. Ese dinero se acaba rápido y, de pronto, ya tienes de nuevo los problemas encima”, explica el emprendedor.

Mecánico a domicilio

Limber Miranda trabaja en un taller mecánico en la calle de Nayaritas, al Sur de la Ciudad de México. Desde hace 13 años repara coches. Aunque es capaz de arreglar cualquier modelo, su especialidad son las marcas premium, como BMW, Mini, Audi y Mercedes-Benz. Clientes de estas marcas lo siguen desde hace años porque, además, les ofrece el servicio de recoger los modelos en sus domicilios y regresarlos cuando quedan listos.

Estas atenciones adicionales que él siempre ha procurado a sus clientes ahora le están jugando a favor en medio de las restricciones a la movilidad de personas impuestas recientemente para contener la propagación del coronavirus Covid-19 en el país.

La Bujía
Limber Miranda señala que ha incrementdo el número de clientes que solicita el servicio a domicilio.

“Afortunadamente, los clientes no han dejado de llamar”, dice Miranda. “Lo que sí ha pasado es que han incrementado la cantidad de clientes que me piden ir por sus vehículos a sus casas”, añade.

Si bien el trabajo no le ha faltado en estos días, los estragos de la pandemia ya se dejan ver en el taller donde trabaja, pues sus otros compañeros ya están viendo reducir el número de clientes que llevan sus vehículos a reparar, temerosos de ingresar a la creciente lista de casos confirmados con Covid-19, que día a día la Secretaría de Salud actualiza en la conferencia vespertina.

“He escuchado quejas de compañeros que han dicho que sí les ha bajado el trabajo. El otro maestro [mecánico] que trabaja en el taller no ha tenido nada [de clientes]”, dice Miranda.

Su taller es uno de ellos 40,000 que hay en el país y que generan, cada uno, alrededor de cuatro empleos directos, según datos de la Asociación Nacional de Representantes, Importadores y Distribuidores de Refacciones y Accesorios para Automóviles (ARIDRA). Además, existen unas 46,000 refaccionarias, que en conjunto generan ingresos anuales por 30 millones de dólares.

Pero este sector viene arrastrando una mala racha desde hace tres años. “Tenemos tres años a la baja, sobre todo en la Ciudad de México, que es el principal mercado. El año pasado cerramos con una caída de 3% comparado con 2018 y este año seguramente será mucho peor”, dice Alejandro Calderón, presidente de la ARIDRA.

En medio del anuncio del gobierno federal de suspender las actividades económicas consideradas como no esenciales y de pedir a las personas hacer un resguardo domiciliario voluntario, Miranda ya ha pedido al dueño del taller que no cierre. Él es parte de los 52% de mexicanos que no pueden atender al llamado de la Secretaría de Salud de quedarse en casa porque son trabajadores independientes no asalariados.

“Sí creo que existe la enfermedad porque ya le pasó a un conocido que está en [el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y] Nutrición con Covid-19. Pero yo no puedo parar. Nosotros [los mecánicos] nos tenemos que arriesgar, no podemos dejar sin comer a la gente que depende de nosotros. De mi trabajo comemos yo y otras tres personas. Tengo que seguirle”, dice Miranda.

(Con información de Alejandra Espinoza, Zyanya López e Ivet Rodríguez)

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