En un comunicado conjunto, las empresas indicaron que su intención es combinar conocimientos y tecnología para buscar un remedio a la pandemia actual.
La francesa Sanofi aportará su antígeno de la proteína S del coronavirus, obtenido mediante una tecnología que permite lograr una réplica genética exacta de las proteínas que se encuentran en la superficie del virus.
La secuencia de ADN que codifica este antígeno se combina con la del baculovirus, la base de una vacuna de Sanofi contra la gripe aprobada en Estados Unidos.
Por su parte, la británica GSK pondrá su tecnología de producción de vacunas adyuvantes para uso pandémico, un recurso que puede reducir la cantidad de proteínas necesarias por dosis, lo que permitiría la producción de un mayor número de dosis.
El adyuvante se añade en ciertas vacunas para reforzar la respuesta inmunitaria, lo que crea una inmunidad más fuerte y duradera contra las infecciones que las vacunas sin adyuvantes y aumenta las posibilidades de una vacuna eficaz fabricada a gran escala, según GSK.