Pero, al día siguiente, la alegría se volvió incertidumbre. Una primera publicación en el Diario Oficial fue bajada a pocas horas de su publicación. Y ahí empezó la alarma. Algunas empresas ya habían incluso enviado comunicados de prensa anunciando el inicio de sus operaciones el lunes.
Ese mismo miércoles, en su conferencia vespertina, Hugo López-Gatell, subsecretario de prevención y promoción de la salud, aún sin nueva publicación en el DOF, señaló que la inclusión en el listado no significaba que las empresas pudieran reabrir el 18 de mayo. "No. Empezarán a fabricar a toda capacidad después del 1 de junio. Pero dado que son nuevas actividades esenciales tienen que preparase para esa situación", dijo. "Entonces, del 18 de mayo al 30 de mayo tendrán que adaptar los lineamientos elaborados por la Secretaría de Salud, la Secretaría del Trabajo y el Instituto Mexicano del Seguro Social, que el lunes se les entregarán formalmente, y que implican modificaciones de las instalaciones y de la conducta de los trabajadores", añadió.
La publicación del jueves del DOF, en la que se esperaba la aclaración, no hacía ninguna alusión a los nuevos sectores esenciales o cuándo podrían comenzar. La industria comenzó a digerir que, tras unos breves momentos de celebración, su reapertura sería a partir del 1 de junio, independientemente del color de su estado en el semáforo, pues ya eran actividad esencial.
“Lo que hicieron no fue una fe de erratas, nos cambiaron el acuerdo . Con lo publicado en el DOF el día de hoy, las plantas no pueden empezar a operar el 18 [de mayo]”, se quejaba ayer por la tarde Eduardo Solís, miembro del consejo directivo de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) y expresidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA). “Me parece que esto fue resultado de esta lucha de fuerza que hay en el gobierno entre el tema de salud y el tema económico”, añadió.
Desde que el 31 de marzo se publicara en el DOF la lista de actividades esenciales, el sector automotriz ha solicitado insistentemente su inclusión. La industria automotriz depende de cadenas de valor globales: para que una planta de Estados Unidos pueda operar, necesita que lo haga también su proveedor en México. De ahí que la petición de la industria, a través de la AMIA y la Concamin fuera homologar el listado de actividades esenciales con los socios del T-MEC, Estados Unidos y Canadá.
Solo falta esperar que esta publicación del DOF sí sea la definitiva.