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Adiós al traje sastre: los mexicanos quieren ropa cómoda para trabajar en casa

La industria textil ha tenido que adaptarse: mientras que la demanda de ropa formal cayó hasta 90% en abril y mayo, la de prendas cómodas incrementó 50%. Los cubrebocas son el accesorio de moda.
jue 03 septiembre 2020 05:00 AM
time for home office and home schooling
La demanda de ropa y calzado ‘para estar en casa’ creció 50%, mientras que la de los cubrebocas se duplicó, convirtiéndose en el accesorio más vendido de la temporada primavera-verano.

En medio de la pandemia de coronavirus ha habido productos y servicios ganadores. Entre ellos están los productos de limpieza, antigripales, alimentos enlatados, muebles para oficina, computadoras y servicio de internet. Pero hubo otros cuya demanda se fue al piso, como la ropa para ir a la oficina, a la playa o a una fiesta.

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“Imagina cómo les fue a quienes vendían trajes de baño. No vendieron prácticamente nada en los meses pasados”, dice Oscar Quiñones, uno de los vendedores que atiende en el stand de La Sultana, una empresa mexicana dedicada a la importación y comercialización de textiles sintéticos, y que entre sus clientes tiene a fabricantes de chamarras, vestidos y calzado.

Con las playas, deportivos y gimnasios cerrados por la contingencia sanitaria, la demanda de trajes de baño se fue a pique. Igual pasó con la demanda de trajes, vestidos, corbatas y tacones altos. “Con las oficinas cerradas y la imposibilidad de organizar reuniones de más de 20 personas quién iba a necesitar algo así?", dice Quiñones.

En contraste, la demanda de ropa y calzado ‘para estar en casa’ creció 50%, mientras que la de los cubrebocas se duplicó, convirtiéndose en el accesorio más vendido de la temporada primavera-verano, señala. “En abril y mayo tuvimos mucha demanda de non woven [el textil que se usa para fabricar los cubrebocas azules]. Incluso, clientes que no se dedican normalmente a fabricar este tipo de productos nos empezaron a pedir material para fabricarlos”, cuenta Quiñones.

En poco más de un mes se terminó todo el inventario que la empresa tenía de este tipo de textiles para un año. Traer más producto desde China fue prácticamente imposible entre mayo y julio. “Apenas el mes pasado nos empezaron a mandar textil nuevamente”, dice Quiñones. “Debido a la escasez, el precio del non woven se duplicó. Es la ley de la oferta y la demanda”, añade.

El stand de la empresa en la Expo Intermoda, que se realiza estos días en Guadalajara, Jalisco, es muestra de ello. El maniquí que siempre lleva puesto un pantalón de mezclilla y una blusa de poliéster sublimado (que es una de las telas que ofrece el catálogo), ahora luce una bata azul de non woven. Al lado se exhibe el ‘kit para cubrebocas de tres capas’, compuesto de tres rollos de tela, las cintas para sujetarlo en las orejas y los soportes que permiten ajustarlo en la nariz.

La escasez y el encarecimiento de los textiles hizo que la empresa empezara a hacer pruebas con otros materiales que tiene en su catálogo para dar alternativas a sus clientes, que sin pensarlo mucho empezaron a reconfigurar sus máquinas para producir cubrebocas. Incluso, hubo fabricantes de zapatos que pararon la producción temporalmente y se pusieron a hacer cubrebocas. “Fue la alternativa que encontraron para no quebrar”, dice.

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Un nuevo accesorio

En medio de la sobredemanda de cubrebocas, hubo empresas que decidieron darle un toque de diseño al típico rectángulo azul. Una de ellas fue la marca mexicana LOB, que fabrica prendas de vestir y las comercializa en 83 tiendas a nivel nacional, y que en medio de la contingencia sanitaria decidió lanzar una colección de cubrebocas de tela, ajustables y lavables, que empezó a vender tanto en su página web como en negocios que sí permanecieron abiertos.

“Tuvimos que diseñar, sobre la marcha, un nuevo esquema de distribución, ya que todas nuestra tiendas estuvieron cerradas durante casi cinco meses”, dice Diego Alonso Pérez, gerente comercial B2B de LOB.

Tras vender ese primer lote de cubrebocas, la marca está reabasteciendo todas sus tiendas, y las de Liverpool con más producto, tanto para adultos como para niños. También ha empezado a exportar a Estados Unidos y Alemania.

Cubrebocas
LOB colaboró con artesanos jaliscienses para incorporar a su nueva marca de cubrebocas algunos pintados a mano por ellos.

Tras el éxito de su nueva línea de cubrebocas, que incluso ya es una categoría independiente dentro de su página web, la empresa está trabajando en una colección de ‘ropa para estar en casa’. Mientras que la demanda de ropa formal cayó hasta 90% en abril y mayo, la demanda de prendas sueltas y cómodas incrementó 50% para la marca. “Esta categoría es la que nos está ayudando a levantar las ventas”, dice Alonso Pérez.

Los empresarios del sector vislumbran que la demanda, tanto de cubrebocas como de ropa cómoda, continuará en la segunda mitad del año, en tanto que se prevé que la dinámica de trabajo que predominará en los siguientes meses será un esquema híbrido entre el home office y la oficina.

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Ropa de diseñador

El diseñador mexicano Ignazio Spinoza vio en esta tendencia una oportunidad. “Varios de mis clientes [boutiques] me empezaron a decir que las personas estaban buscando ropa cómoda en lugar de prendas formales”, dice.

Pero más que ponerse a fabricar ropa deportiva o pijamas, Spinoza desarrolló una colección cápsula de siete piezas, que incluye vestidos, un abrigo y un par de blusas, que tienen todos los accesorios pintados sobre la tela.

“Estas piezas te simplifican la vida. Si tienes una junta de trabajo virtual solo te pones el vestido y te recoges el cabello. Ya no necesitas nada más”, dice Spinoza.

Ignazio Spinoza
Colección cápsula de Ignazio Spinoza.

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