"El anaquel va a estar lleno de sellos. El punto más serio es que deja en un grado de indefensión al consumidor. Todos van a tener sellos a pesar de ser fuentes de nutrientes y vitaminas", declaró Zabludovsky.
Con el etiquetado frontal se anula la información por proporción de cada producto, y para el organismo esto significa que se pierda información relevante que es de utilidad para grupos vulnerables como los diabéticos.
Zabludovsky añadió que las empresas del sector han realizado esfuerzos para atender la normativa y colocar las etiquetas frontales en un lapso de transición corto, los cuales han resultado los seis meses más complicados debido a la pandemia.
En este sentido, detalló que las compañías productoras de alimentos y bebidas no alcohólicas trabajarán en la reformulación de productos a fin de evitar las etiquetas, como ocurrió con Bimbo, que logró eliminar los octágonos de sus productos más populares.
En tanto, pese a que la ley considera que las mercancías que contienen edulcorantes, ingrediente utilizado para reducir o eliminar el azúcar, tengan una advertencia, Zabludovsky estima que los portafolios de productos light y reducidos en azúcares mantendrán su crecimiento.
"Hay demanda creciente de productos reducidos en azucares, sodio y grasas, el problema de este etiquetado es que da información equivoca a los consumidores con las advertencias", puntualiza.
México, el mayor consumidor de alimentos procesados en América Latina y el cuarto más grande del mundo, ha batallado durante años con altas tasas de diabetes y obesidad, una crisis de salud que se ha visto agravada por el nuevo coronavirus.