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Comprar un auto ahora será más difícil y caro

La escasez de vehículos continuará hasta 2022, con lo que los precios no bajarán y los incentivos para la venta de unidades estarán limitados durante la segunda mitad del año.
mar 22 junio 2021 05:00 AM
Comprar un auto será más caro en 2021
Para los consumidores, no será solo cuestión de pagar más por un automóvil durante lo que resta del año. Se tratará de ser flexible sobre qué automóvil comprar y de estar dispuesto a adquirir un modelo disponible, incluso distinto al que quizá hubiera querido elegir en un principio.

Elon Musk, CEO de Tesla, generó polémica en Twitter cuando respondió a un comentario de un usuario que se quejaba de lo mucho que habían subido los precios de sus autos en los últimos meses. "Aumentan debido a la presión de precios de la cadena de suministro en toda la industria. Especialmente las materias primas", dijo el empresario en un tuit, publicado a finales de mayo.

Musk respondía un usuario de Twitter llamado @ Ryanth3nerd, que decía: “Realmente no me gusta la dirección en la que @tesla está subiendo los precios de los vehículos…”

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En mayo, la automotriz aumentó los precios de sus Model 3 y Model Y, el quinto en solo unos meses, según datos de Electrek, un sitio de información especializada en eléctricos.

Tesla no es el único fabricante que está subiendo sus precios, debido a todas las disrupciones que la pandemia ocasionó en la cadena de suministro global. Prácticamente todos los fabricantes lo están haciendo.

"La tendencia natural ante la escasez de producto es el incremento de precio. Es una tendencia que creemos continuará hacia el cierre de año", dijo Gerardo Macías, gerente de ventas de la división de automóviles en Suzuki.

El ciclo natural del sector se ha alterado por completo: los vehículos permanecen en los pisos de venta durante menos días, los incentivos de ventas se han agotado, los fabricantes de automóviles están perdiendo volumen de ventas porque sus inventarios son muy bajos, mientras que los consumidores pagan más por las pocas unidades disponibles del auto que desean.

Esto ha ocasionado que las proyecciones de venta con las que los fabricantes iniciaron el año estén, en el mejor de los casos, llenas de tachaduras. Otras han ido ya a la papelera.

"Sentimos que hay aspectos que tendremos que incorporar a nuestro plan de negocios, como las interrupciones en la cadena de suministro o la situación del mercado de financiamiento. Las variables que envolvían nuestro plan original… es que han cambiado todas", dijo David García, director de ventas de Kia en México.

El fabricante surcoreano ha ajustado su pronóstico inicial de ventas para este año. En diciembre, dijo que buscaría elevar su participación de mercado de 9% en 2021. Pero tras seis meses de constantes interrupciones en la cadena de suministro, como la escasez de chips, de polímeros y la falta de contenedores, los directivos de la marca ya hablan más bien de obtener un 8%.

“La recuperación del mercado mexicano no va mal. ¿Podría crecer más? Sí. Pero la escasez de semiconductores ha afectado", añadió García. Gerardo Macías, de Suzuki, coincide con esta afirmación: “Hay un potencial para más ventas. La producción no está a la altura del nivel de demanda de automóviles nuevos”.

Suzuki, que tenía la expectativa de comercializar 36,000 unidades este año, la ha reducido a 32,000 tras prever una caída en el inventario de prácticamente todos sus modelos para los próximos tres meses.

El pronóstico de ventas de los distribuidores ha variado debido a los altibajos en las entregas de modelos a los pisos de venta. En diciembre, preveían vender 11% más vehículos en 2021, frente a las casi 950,000 unidades de 2020. Ahora, la expectativa se ha reducido a un incremento de 9% frente al año previo.

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Precios más altos e incentivos escasos

Las ventas de mayo fueron mejor de lo esperado -se vendieron 3,000 unidades más respecto al pronóstico de la la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA)-, pero está claro que el mercado está comenzando a ver el impacto de la situación de la oferta escasa de vehículos.

Encerrados en sus hogares en medio de la pandemia, muchas personas se dieron cuenta de que querían un automóvil. Durante los meses de confinamiento, el deseo de una "movilidad individual y segura" fue el catalizador inicial para las ventas, intensificado por la capacidad de algunas personas para trabajar de forma remota, lo que las alejó de las áreas urbanas y las hizo más dependientes de los vehículos.

Luego, vino la escasez de chips, ocasionada por una inusual e inesperada demanda de computadoras, teléfonos y consolas, y agravada por el incendio de una fábrica de uno de los mayores fabricantes de semiconductores de Japón, y por el mal clima de Texas.

Además de los chips, la pandemia también interrumpió otras cadenas de suministro de materias primas de los fabricantes de automóviles, como la de algunos plásticos y espumas para asientos, así como la disponibilidad de contenedores para movilizar componentes y vehículos entre Asia y Norteamérica.

Todo esto ha ocasionado una distorsión entre la oferta y la demanda. “La disponibilidad de modelos sí se está volviendo un tema de conversación entre los vendedores y sus prospectos. Antes se daba por hecho que había modelos disponibles, pero ahora el vendedor te dice: tengo entrega inmediata, tengo vehículos, ven a verlos. Creo que esto se ha vuelto un factor importante para poder vender”, dijo Isidoro Massri, director de JAC en México.

Los directivos consultados coinciden en que es poco probable que los inventarios ajustados de modelos regresen a los niveles previos a la pandemia antes de 2022, con lo que los precios no bajarán y los incentivos para la venta de vehículos serán limitados durante la segunda mitad del año.

Datos de la AMDA muestran que los precios de los vehículos aumentaron 9% en el primer semestre y los fabricantes consultados confirman el dato. "Nosotros ya lo estamos viendo. En nuestros modelos ya se manifiesta. Los precios ya subieron en línea con ese 9%", dijo Macías.

Para los consumidores, no será solo cuestión de pagar más por un automóvil durante lo que resta del año. Se tratará de ser flexible sobre qué vehículo comprar y de estar dispuesto a adquirir un modelo disponible, incluso distinto al que quizá hubiera querido elegir en un principio.

“El mercado ahorita está desesperado por reactivarse y, a diferencia de lo que pasaba hace tres o cuatro años, en donde había excedentes de inventario por todos lados, ahora es más difícil conseguir un descuento. Se está creando una nueva dinámica”, dijo Massri.

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