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#Crónica: ¿Cómo es volar en el AIFA a seis meses de su apertura?

Aunque el AIFA constituye una alternativa funcional para volar desde el Estado de México o Hidalgo, aún hay una gran brecha para que se convierta en una opción que desahogue la saturación del AICM.
sáb 22 octubre 2022 07:00 AM
Cómo es volar del AIFA
A la fecha, seis aerolíneas vuelan desde el AIFA: Aeroméxico, Viva Aerobus, Volaris, la dominicana Arajet, la venezolana Conviasa y la panameña Copa Airlines.

A poco más de medio año de su inauguración, la llegada de pasajeros y la presencia de comercios abiertos generan una sensación de mayor dinamismo dentro del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), a diferencia de los últimos días de marzo, cuando apenas tres aerolíneas volaban a seis destinos, lo que supuso un arranque cauteloso para la mayor apuesta aeroportuaria de la actual administración.

El primer día de operaciones del AIFA fue un caso excepcional. La inauguración encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador tuvo una convocatoria propia de la que había sido anunciada como la mayor obra de infraestructura del sexenio hasta esa fecha, la cual fue atendida por empresarios y funcionarios que habían estado a favor y en contra del proyecto –específicamente al compararlo con el NAIM–, además de varios curiosos que querían saber cómo sería ir al aeropuerto por su distancia y sus instalaciones.

Esta curiosidad alimentó parte de la afluencia de algunos pasajeros en los primeros días de operaciones, mientras que el arranque de operaciones de nuevas aerolíneas, como la dominicana, Arajet, están empezando a dar forma a un proyecto que aún no termina de despegar.

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La llegada al AIFA

Más allá de la curiosidad inicial, los pasajeros que actualmente eligen volar desde el AIFA lo hacen motivados por una cuestión de conveniencia logística. Llegar desde Ecatepec, en el Estado de México, toma media hora, un ahorro de 15 minutos en comparación con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). Sin embargo, desde una ubicación al sur de la ciudad, por ejemplo, tomaría entre 20 y 25 minutos llegar al AICM, y entre 45 minutos y una hora llegar al Felipe Ángeles.

La entrada al AIFA
La bahía de entrada al AIFA

Llegar en Uber desde Ecatepec cuesta 250 pesos. El conductor puede ingresar al AIFA para dejar pasajeros, pero no para recogerlos. Eso puede ser un inhibidor para los conductores, ya que corren el riesgo de regresar vacíos.

El tráfico no es un problema, pues las vías de comunicación estaban prácticamente descongestionadas, o al menos así fue en una tarde de jueves. Sin embargo, unas semanas antes, algunas personas quedaron varadas sobre el Circuito Exterior Mexiquense a causa de una manifestación. Algo que también ocurre a menudo con el AICM sobre el Circuito Interior, donde incluso la policía sube a los desesperados viajeros a sus patrullas para que puedan llegar a su vuelo.

Las dimensiones del lugar no dejan de sorprender; rodear el polígono de la obra toma alrededor de media hora en auto, y a pie no se ve el horizonte donde termina.

Las amplias vías de acceso aún conservan el grisáceo claro característico de un acceso de reciente construcción. El pasajero es recibido con una vista al Museo del Mamut, pero también a las instalaciones militares que se encuentran al interior del polígono, que, pese a incorporar también dos hoteles –un Holiday Inn que abrirá en diciembre, y otro militar–, una base aérea militar y hasta un hospital militar, luce sumamente extenso.

En el AIFA queda claro que las fuerzas armadas son las que mandan. En la inspección en los filtros de seguridad, la Guardia Nacional es quien quita a los pasajeros la botella de agua olvidada en la bolsa. Los pasillos y las bahías de llegada y de salida también son resguardados por militares, e incluso al recoger el equipaje se ve en grande el sello del Agrupamiento de Ingenieros “Santa Lucía”, con la consigna en mayúsculas: “Cumpliremos la misión”.

Guardia Nacional AIFA
Elementos de la Guardia Nacional resguardan al aeropuerto, donde se promociona el Tren Maya, otro de los mayores proyectos de infraestructura del gobierno.

Los espacios comerciales

Dentro, el Salón VIP The Grand Lounge Elite luce lleno. Y para quienes no tienen ninguna membresía, la alternativa es un Starbucks –que también suele estar relativamente lleno– o un Krispy Kreme, con una menor afluencia.

Starbucks AIFA
El Starbucks es uno de los establecimientos con mayor afluencia del aeropuerto.

El AIFA cuenta con 205 espacios comerciales, de los que hasta hace unas semanas, había 92 arrendados y 36 en funcionamiento. Entre los establecimientos antes de los filtros de seguridad hay algunas cafeterías y locales de los pastes Kiko's –que recuerda la cercanía del AIFA con Hidalgo–, mientras al interior hay varios Duty Free, tiendas de artículos deportivos y souvenirs, y un espacio de comida que tiene pequeños establecimientos de comida rápida, algunos en funcionamiento y otros en construcción, como una sucursal del restaurante Fogoncito. Además, al interior hay ocho cajeros automáticos de bancos como BBVA y Citibanamex.

A las 2 de la tarde de aquel jueves, la pantalla de salidas del AIFA tenía el registro de 13 vuelos, 12 a tiempo y una demora. Pese a ello, el tamaño del aeropuerto lo hace lucir vacío, lo que, a la vez, hace cómoda la espera, pues hay desde asientos regulares hasta algunos de estilo camastro con vista a las pistas, e incluso espacios de trabajo para conectar computadoras y celulares.

Comercios AIFA
Aunque el AIFA tiene una capacidad de 205 comercios, sólo 36 están funcionando.

Las zonas de abordaje cuentan con un sistema de lectura de datos biométricos –similar al de aeropuertos europeos, donde no se tiene que mostrar ninguna documentación pasado el filtro de seguridad para agilizar el abordaje–, pero éstos aún no están en funcionamiento.

Sistema biométrico del AIFA
Los sistemas de abordaje biométrico del AIFA aún no están en funcionamiento.

 

Aterrizar en el AIFA

Al aterrizaje en el AIFA, vuelve a sorprender el tamaño del complejo. “Yo me lo imaginaba más pequeño, como el de La Paz”, se escucha decir a algunos pasajeros. Durante la noche la Torre de Control está iluminada de un color rojo, que reluce entre las pistas y otros señalamientos.

En el desembarque el reclamo de equipaje se ve fluido, pues es el único vuelo que llegó a esa hora. En esa zona se encuentran los famosos baños de temática de luchadores –los únicos en donde se mira a pasajeros tomarse una selfie–, mientras otros se ubican en la parte de arriba, con temática cinematográfica.

Elementos de la Guardia Nacional dan indicaciones sobre el camino a seguir, pues, aunque no lo parezca, puede ser fácil perderse por los largos pasillos.

equipaje aifa
El reclamo de equipaje es fluido dado el bajo volumen de vuelos.

A la salida es importante considerar que al AIFA no pueden ingresar conductores de Uber para recoger pasajeros, sólo para dejarlos. Por ello, la única forma de salir es tomando un taxi de una de las tres compañías que tienen la concesión para dar servicio en el aeropuerto, con un costo de 300 pesos, el más barato respecto a otras que cobraban 350 pesos, para un trayecto de aproximadamente media hora.

De acuerdo con el conductor, la afluencia continúa siendo baja, y en ocasiones cada conductor sólo tiene dos viajes al día. Sin embargo, están obligados por la política de la propia empresa de prestar servicio las 24 horas, aun cuando no haya vuelos por la noche.

Volar desde el Aeropuerto Felipe Ángeles aún puede ser retador sin medios de transporte público, pues el Mexibus –el único que llega al AIFA, además de autobuses desde algunas centrales en el Estado de México y la Ciudad de México– es una alternativa poco práctica. Sin embargo, el Tren Suburbano –que se inaugurará tentativamente en diciembre de 2023– tiene el potencial de facilitar el acceso.

Aunque habitualmente el AIFA no es la primera opción para volar desde la Ciudad de México, desde algunos lugares del Estado de México e incluso de Hidalgo constituye una alternativa funcional. Sin embargo, de ahí a que constituya una opción para desahogar la saturación del Aeropuerto de la Ciudad de México –para lo cual fue construido desde el mensaje político– parece que hay todavía una gran brecha.

 
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