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El gran pendiente de Pemex con el sector transportista

Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, heredará el reto de garantizar la producción y distribución de este combustible clave para avanzar hacia una movilidad más limpia y sostenible.
jue 04 julio 2024 10:14 AM
Pemex tiene un gran pendiente con los transportistas, y no será nada fácil resolverlo
La normativa y la realidad del sector parecen ir por caminos diferentes.

El sector transportista en México enfrenta una creciente preocupación por el suministro de Diésel de Ultra Bajo Azufre (DUBA), cuya disponibilidad ha disminuido notablemente desde 2018. Según datos recientes de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), aproximadamente una de cada cuatro gasolineras en el país no ofrece este tipo de combustible, lo que plantea serios desafíos para la movilidad y el cumplimiento normativo.

En 2016, la Comisión Reguladora de Energía estableció a Pemex la obligación de producir y comercializar DUBA, un compromiso que ha enfrentado múltiples prórrogas debido a dificultades operativas. La más reciente extensión, hasta 2026, evidencia los retrasos persistentes en la implementación total de esta normativa crucial para la reducción de emisiones contaminantes.

La situación se torna aún más urgente ante la inminente entrada en vigor de la NOM-044, que restringirá la venta de vehículos con tecnologías menos eficientes a partir del próximo año. Esta normativa, impulsada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, busca promover vehículos con tecnologías Euro VI y EPA 2010, diseñados para utilizar DUBA, lo cual se ve obstaculizado por la falta de disponibilidad generalizada de este combustible en el país.

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Guillermo Rosales, presidente de AMDA, subraya la disparidad regional en el suministro de DUBA, señalando que áreas estratégicas como corredores y zonas rurales carecen completamente de acceso a este combustible esencial para vehículos modernos. Este déficit no solo afecta la operación logística, sino que también aumenta los costos de mantenimiento para los transportistas que deben recurrir a alternativas menos eficientes y más contaminantes.

“Hay zonas completas en la que no existe, entonces si un camión debe de hacer un recorrido a Chiapas, de regreso no va a encontrar donde cargar”, declara Rosales en entrevista con Expansión.

Un reto para la nueva administración

Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, enfrentará este desafío en su agenda gubernamental. La implementación de políticas que promuevan la producción y distribución de este combustible será clave para avanzar hacia una movilidad más limpia y sostenible.

Por lo pronto, desde el sector se persigue la actualización de la NOM-044 para adecuarla a las necesidades de la industria, enfatizando la transición hacia esquemas de movilidad más sostenibles. Este cambio requiere una acción coordinada del Gobierno Federal, centrada en el sector energético e involucrando activamente a la iniciativa privada.

Rosales sostiene que este proceso debe complementarse con mejoras en el sistema nacional de refinación. “Una vez que Dos Bocas se encuentre en su capacidad operativa, uno de sus productos será DUBA, más las ampliaciones necesarias a los permisos de importación para las empresas competidores de Pemex, ya que debe de haber un proceso de apertura mucho más ágil y eficiente para que exista esta mayor cobertura de DUBA".

Desde la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (Anpact), se propone una distribución estratégica del suministro de DUBA, enfocada no solo en áreas obligatorias por ley, como la zona fronteriza norte y las principales áreas metropolitanas, sino también en corredores clave para el transporte nacional e internacional. Además de la infraestructura física, es crucial mejorar la señalización en las estaciones de servicio que ofrecen DUBA.

La Anpact subraya que migrar hacia estándares de motores más avanzados ofrece ventajas sobre la tecnología anterior, como la reducción de emisiones contaminantes y mejoras en la eficiencia en el consumo de combustible y lubricantes.

Además, el uso de diésel tradicional en comparación con las nuevas opciones disponibles suele resultar en un deterioro más rápido de los filtros, lo que conlleva a un mayor costo de mantenimiento operativo para los transportistas.

Hasta la fecha, entre el 20 y el 25% de las ventas de vehículos pesados en México corresponden a unidades con las nuevas tecnologías incorporadas. Por lo tanto, el sector espera que una mayor infraestructura de DUBA sirva como un incentivo para aumentar su comercialización. Según la Anpact, "la expansión de la infraestructura de DUBA puede promover una mayor adopción de vehículos con tecnología avanzada".

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