Actualmente, el modelo GLB de Mercedes-Benz se produce en el complejo. De acuerdo con datos del Inegi, entre enero y julio se fabricaron 33,869 unidades, lo que significó una contracción de 13.5% respecto al mismo periodo del año pasado. Sin embargo, el volumen resulta reducido si se compara con la capacidad instalada del complejo, diseñado para fabricar hasta 230,000 vehículos al año, lo que alimenta dudas sobre su viabilidad en el mediano plazo.
Para el gobierno estatal, el reto no es menor. COMPAS es la única planta de Mercedes-Benz en México, y su operación posicionó a Aguascalientes como un polo de manufactura automotriz de vehículos premium. La salida de la japonesa abre un espacio de incertidumbre.
La decisión de Infiniti de cesar gradualmente la producción de los modelos QX55 y QX50 responde a externos. Estados Unidos, principal destino de exportación, endureció las condiciones de acceso con nuevas tarifas impulsadas por el gobierno de Donald Trump, lo que minó la rentabilidad de fabricar estos modelos en México.
Las noticias en torno a la operación de COMPAS crecieron en medios locales, donde se habló incluso de un posible cierre y de despidos masivos. Garza de Vega rechaza esa versión. “Anunciaron la reducción de sus turnos, pero yo no tengo en el radar ningún despido masivo”, afirmó.
En paralelo, Nissan avanza en su propio ajuste. El plan Re:Nissan contempla el cierre de su planta en Morelos, CIVAC, a más tardar en marzo de 2026, lo que marca el fin de un capítulo histórico para la compañía. Los modelos de ese complejo se trasladarán a las plantas A1 y A2 en Aguascalientes.
La reestructura global de Nissan también incluye la disolución de su participación en COMPAS, aunque en Aguascalientes insisten en que esto no implica el fin del complejo. “Los modelos que se producen ahí están llegando a un ciclo en el cual se tiene ya que asignar un nuevo modelo, y es en lo que estamos trabajando ahora”, dijo el funcionario.
Para el gobierno estatal, la negociación de nuevos proyectos con Mercedes-Benz es crucial. El objetivo es evitar que la salida de Infiniti deje un vacío y garantizar que la planta conserve su papel en la red internacional de manufactura de la alemana.
Aguascalientes ha construido en torno a la industria automotriz uno de sus principales motores de crecimiento. La definición del futuro de COMPAS dependerá de las decisiones estratégicas de Mercedes-Benz y la posibilidad de asignar nuevos proyectos que sustituyan a los modelos de Infiniti en salida.