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Ventas de autos se desaceleran en 2025 y anticipan un año retador

Las ventas de autos nuevos crecieron solo 1.3% en 2025, reflejo del freno económico, el fin de la demanda rezagada y un entorno incierto rumbo a 2026.
mar 06 enero 2026 03:12 PM
Muchos autos chinos, poco crecimiento: el mercado automotriz mexicano entra en desaceleración
El comportamiento del mercado de autos nuevos está estrechamente relacionado con el comportamiento de la economía general. (Jesús Almazán)

El cierre de 2025 marcó un punto de inflexión para la industria automotriz en México. Tras varios años de rebotes acelerados luego del impacto de la pandemia, el mercado dejó atrás los crecimientos de doble dígito y entró en una fase de clara desaceleración, más alineada con el desempeño general de la economía.

De acuerdo con cifras del Inegi dadas a conocer esta mañana, la venta de autos nuevos en el país aumentó apenas 1.3% anual durante 2025, con un total de un millón 524,583 unidades comercializadas. El dato contrasta con el dinamismo observado entre 2022 y 2024, cuando la recuperación de inventarios y la normalización de las cadenas de suministro impulsaron avances mucho más pronunciados.

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Uno de los factores que explica este menor ritmo es la desaparición de la demanda rezagada que se acumuló durante la contingencia sanitaria. En los años posteriores al covid-19, una parte relevante de las ventas correspondía a pedidos pendientes que no pudieron atenderse cuando la producción se vio interrumpida y los inventarios tocaron mínimos históricos.

En 2025, ese impulso extraordinario dejó de estar presente. El mercado comenzó a reflejar con mayor claridad las condiciones reales del consumo y del ingreso disponible de los hogares, en un entorno económico mucho menos favorable que el de los años previos.

El desempeño del sector automotriz estuvo estrechamente ligado al comportamiento de la economía mexicana. A lo largo del año, distintos organismos nacionales e internacionales advirtieron una desaceleración generalizada, con estimaciones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) que no superaron 1%.

Un mercado que avanzó más que la economía

Guillermo Rosales, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), reconoce que el mercado perdió fuerza, aunque subraya que su desempeño fue relativamente mejor que el de la economía en su conjunto.

"Aún, cuando está reflejando una disminución en la tasa de crecimiento (del mercado automotriz), respecto en lo que fue el periodo 2022-2024, toma otro cáliz el resultado también en función de que 2025 fue un año en el que la economía pues permaneció estancada", señala en entrevista con Expansión.

Desde esta óptica, el avance marginal de las ventas no se explica solo por factores propios de la industria, sino por un entorno macroeconómico que limitó la capacidad de consumo y de endeudamiento de una parte importante de la población.

El estancamiento del ingreso real y la moderación en la creación de empleos bien remunerados comenzaron a pasar factura al mercado. El financiamiento, uno de los motores clave para la colocación de vehículos nuevos, también enfrentó restricciones ante un universo de clientes que creció menos de lo esperado.

De cara a 2026, el panorama luce todavía más desafiante. A la debilidad interna se suma un entorno externo cargado de incertidumbre, marcado por la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y por las políticas proteccionistas impulsadas desde Washington.

La administración del presidente Donald Trump ha vuelto a colocar al sector automotriz en el centro de su discurso comercial, lo que añade un elemento adicional de cautela para fabricantes, distribuidores y proveedores instalados en México.

Las previsiones macroeconómicas tampoco anticipan un cambio drástico. Tanto el Banco de México como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estiman para 2026 un crecimiento del PIB de entre 1.1 y 1.3%, niveles que difícilmente permitirán un repunte significativo del consumo duradero.

En ese contexto, las proyecciones del mercado automotriz se mantienen en el mismo orden. “No hay una actividad económica que permita ampliar la creación de empleos bien remunerados, entonces, pues tenemos un universo de consumidores con capacidad de pago que no estará creciendo lo suficiente y por otro lado, el número de las personas, igualmente, con la capacidad para contraer un financiamiento limitado”, explica Rosales.

El peso creciente de las marcas chinas que no reportan

A esta lectura se suma un elemento que ha ganado peso en los últimos años y que complica la interpretación de las cifras oficiales: la creciente presencia de marcas chinas que no reportan información al Inegi.

Aunque el instituto es el encargado de recopilar los datos de ventas, la entrega de esta información por parte de las automotrices no es obligatoria. Desde la llegada masiva de marcas chinas a partir de 2021, algunas decidieron no participar en el reporte oficial, una práctica que también han seguido empresas como Tesla.

Como resultado, las cifras difundidas este martes no reflejan por completo el tamaño real del mercado. De acuerdo con los análisis de la AMDA, si se incorporaran las ventas de las marcas que no reportan, la comercialización total habría alcanzado un millón 625,722 unidades en 2025.

Ese volumen habría representado el nivel más alto registrado históricamente en el mercado mexicano de autos nuevos. Además, habría implicado un crecimiento anual de alrededor de 7%, muy por encima del dato oficial reportado por el Inegi.

“En este año hay que tomar en cuenta que tienen un mayor peso la participación de las marcas que no están aportando información al reporte como es el caso de BYD, GAC, incluso Tesla, pero principalmente BYD, y esto nos está modificando la valoración en el mercado”, añade Rosales.

La diferencia entre las cifras oficiales y las estimaciones ampliadas abre un debate sobre la verdadera dimensión del mercado y sobre el papel que están jugando los nuevos competidores, en especial los fabricantes chinos.

Desde la perspectiva del sector, la resiliencia observada en 2025 respondió a una combinación de factores defensivos más que a un entorno expansivo. “Con base a esa circunstancia, el resultado que se obtuvo nos está hablando de un mercado que fue resiliente a las presiones económicas y que básicamente se debió a una combinación de bajos precios, guerra de precios debido a la intensa competencia entre los fabricantes, acompañado de una fuerte competencia también en la oferta de crédito”, expone Rosales.

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