Los extrabajadores de libre designación se han convertido en una figura que recuerda una transición desordenada, la cual derivó en la eliminación de entes autónomos como parte de la reforma de simplificación orgánica aprobada en 2024. Esta situación es aún más palpable al interior de las oficinas, que se han convertido en tierra de nadie, donde la mancha de las letras del IFT —que fueron la voz de la industria por más de una década— aún se asoma en la pared de la recepción, mientras que las de la nueva autoridad no han sido colocadas.
“Hoy decidimos manifestarnos, en un día en el que la industria está adentro (de las instalaciones de la CRT) para abordar temas de la licitación 5G, para que sepan que como trabajadores y como sector estamos en incertidumbre”, aseguró Luz Guerrero, representante del movimiento IFT 133, a Expansión.
La CRT dijo a Expansión que confía en que las autoridades competentes en conflictos laborales puedan dirimir con transparencia y justicia el caso de los ex trabajadores y extrabajadoras del IFT.
Los exfuncionarios del IFT protestan luego de que el pasado 11 de diciembre la CRT les informó que no recibirán liquidación, debido a que firmaron el documento de baja el 16 de octubre pasado, día en que fue extinto el Instituto. Ahora, la única vía que les ha dejado la Comisión son los tribunales especializados en materia laboral.
Para los extrabajadores, ese argumento desconoce el carácter de la notificación, que no implicaba una renuncia voluntaria ni el desistimiento de derechos laborales, sino únicamente la formalización de la extinción del IFT y el acceso al pago del seguro de ahorro.
El descontento quedó plasmado en consignas escritas en cartulinas pegadas en las paredes de la CRT, con leyendas como “Norma Solano, cumplan su palabra” y “Pepe Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), cumple la ley”.
“Ellos (la CRT) nos mandaron a tribunales y eso es algo que nosotros tenemos derecho de hacer. Ya decidiremos si lo hacemos. La realidad es que suena absurdo que la propia autoridad, que te está violando un derecho, te diga que lo resuelva un tribunal”, dijo Guerrero.
Enlaces, técnicos, jefes de departamento, subdirectores y directores de área sostienen que sus funciones eran sustantivas para la operación del Instituto, pese a que sus sueldos estaban muy por debajo de los niveles de alta dirección. Sus puestos, creados por el propio IFT bajo la figura de libre designación, quedaron atrapados en el vacío legal que dejó la desaparición del organismo.
La escala del conflicto
La situación se complicó cuando la hoja de notificación de extinción, prevista para surtir efecto el 30 de septiembre, quedó desfasada por los tiempos de la transición con la CRT. El IFT había liquidado a la mayoría de su personal, pero tuvo que recontratar a unas 450 personas bajo figuras eventuales a partir del primero de octubre, con fecha de término indefinida, para no detener la operación del sector.
En ese contexto, los 133 trabajadores de libre designación quedaron varados: ni fueron recontratados ni recibieron liquidación. Tampoco obtuvieron claridad sobre los pasos siguientes. La comunicación con la CRT se cerró sin aviso formal, según denunciaron.
Sin embargo, los inconformes advierten que no abandonarán el reclamo. Argumentan que su estatus laboral, la naturaleza de sus funciones y la existencia del fondo deberían ser suficientes para reactivar el proceso de indemnización.