Donald Trump regresó a la presidencia de Estados Unidos hace un año y desde entonces sus mensajes en el terreno comercial y de manufactura para el sector automotriz han sido claros: disminuir la dependencia de componentes fabricados fuera de ese país mediante barreras arancelarias, con la intención de que las plantas productivas regresen a su territorio, pero hasta el día de hoy, pero esto aún no logra materializarse.
De acuerdo con la última información de la Industria Nacional de Autopartes (INA), este tipo de componentes hechos en México representaron el 46.25% del total de las importaciones de autopartes que Estados Unidos requiere para su fabricación automotriz, el porcentaje más alto en la historia de esta industria.