Esa estrategia se nota desde el momento en que se toma el teléfono, pues mientras buena parte de la gama premium se ha inclinado por acabados discretos en tonos negros, blancos, grises o colores pastel, Huawei decidió hacer exactamente lo contrario. La versión que probé luce un degradado que pasa del azul al naranja, un acabado llamativo que no intenta pasar desapercibido y que rompe con la estética más conservadora que domina este segmento.
Pero el verdadero diferenciador está en la cámara, lo primero que quise probar fue la función que Huawei presume como una de sus principales innovaciones: la apertura variable mecánica de la cámara principal. Aunque puede sonar como una especificación reservada para fotógrafos, en realidad tiene implicaciones muy prácticas.
A diferencia de un iPhone, y de la mayoría de los teléfonos disponibles en el mercado, el Pura 90s Pro Max puede modificar físicamente la apertura del lente entre f/1.4 y f/4.0. No se trata de un efecto generado por software, sino de un mecanismo que abre o cierra el diafragma para controlar la cantidad de luz que llega al sensor y la profundidad de campo de la imagen.
En el mercado mexicano, un lente de focal fija ultra luminoso f/1.4 se puede conseguir por cerca de 7,000 pesos, mientras que los zooms profesionales de apertura constante f/4.0 rondan los 43,600 pesos.
Esto no quiere decir que el teléfono sustituya a una cámara con lente profesional, pero en la práctica encontré que esa diferencia sí se percibe en escenas nocturnas o interiores con poca iluminación, el teléfono puede abrir más el diafragma para captar mayor luz sin depender únicamente del procesamiento digital. Cuando fotografié paisajes o edificios, el cierre de la apertura permitió mantener una mayor parte de la escena enfocada de manera natural, sin que todo recayera en algoritmos de inteligencia artificial.
No significa que las fotografías sean automáticamente mejores que las de un iPhone o un Galaxy, sin embargo, sí representa una aproximación distinta a un mercado donde prácticamente todos los fabricantes están resolviendo los mismos problemas mediante software.
La segunda apuesta de Huawei está en el zoom, el Pura 90s Pro Max incorpora una cámara telefoto de 200 megapíxeles con un sensor de gran tamaño, una configuración poco común incluso entre los equipos más caros del mercado.
Huawei asegura haber desarrollado el primer procesamiento en tiempo real de archivos RAW de 200 MP directamente a nivel de chip. En términos sencillos, esto significa que el teléfono puede procesar una mayor cantidad de información desde el momento de la captura, con el objetivo de conservar detalle incluso cuando se utilizan niveles altos de acercamiento.
En mis pruebas, el zoom fue uno de los apartados que más me sorprendió. Incluso al acercarme a objetos lejanos, las imágenes conservaron un nivel de detalle superior al que esperaba. No elimina por completo la pérdida de calidad que inevitablemente aparece cuando se incrementa el zoom, pero sí consigue que esa degradación sea menos evidente que en otros smartphones que he probado recientemente.