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Revista Digital
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La cámara del Huawei Pura 90s Pro Max logra lo que ningún iPhone puede hacer

El Huawei Pura 90s Pro Max apuesta por innovar desde el hardware fotográfico con una apertura variable mecánica y un telefoto de 200 MP.
reseña huawei pura 90s pro max
Huawei asegura haber desarrollado el primer procesamiento en tiempo real de archivos RAW de 200 MP directamente a nivel de chip. (Foto: Selene Ramírez )

Durante los últimos años, la competencia entre los fabricantes de smartphones se ha centrado menos en los sensores y más en la inteligencia artificial. Apple, Google y Samsung han convertido el procesamiento computacional en el principal argumento para mejorar las fotografías, desde eliminar objetos hasta reconstruir escenas completas con ayuda de algoritmos. En ese contexto, probar el Huawei Pura 90s Pro Max me hizo pensar que todavía hay una ruta distinta para innovar: apostar por una cámara única en el mercado.

Huawei lleva varios años intentando recuperar el protagonismo que tuvo antes de las restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos. Sin acceso a los servicios móviles de Google y con una presencia más limitada fuera de China, la compañía ha buscado diferenciarse donde históricamente fue más fuerte: la fotografía móvil.

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Esa estrategia se nota desde el momento en que se toma el teléfono, pues mientras buena parte de la gama premium se ha inclinado por acabados discretos en tonos negros, blancos, grises o colores pastel, Huawei decidió hacer exactamente lo contrario. La versión que probé luce un degradado que pasa del azul al naranja, un acabado llamativo que no intenta pasar desapercibido y que rompe con la estética más conservadora que domina este segmento.

Pero el verdadero diferenciador está en la cámara, lo primero que quise probar fue la función que Huawei presume como una de sus principales innovaciones: la apertura variable mecánica de la cámara principal. Aunque puede sonar como una especificación reservada para fotógrafos, en realidad tiene implicaciones muy prácticas.

A diferencia de un iPhone, y de la mayoría de los teléfonos disponibles en el mercado, el Pura 90s Pro Max puede modificar físicamente la apertura del lente entre f/1.4 y f/4.0. No se trata de un efecto generado por software, sino de un mecanismo que abre o cierra el diafragma para controlar la cantidad de luz que llega al sensor y la profundidad de campo de la imagen.

En el mercado mexicano, un lente de focal fija ultra luminoso f/1.4 se puede conseguir por cerca de 7,000 pesos, mientras que los zooms profesionales de apertura constante f/4.0 rondan los 43,600 pesos.

Esto no quiere decir que el teléfono sustituya a una cámara con lente profesional, pero en la práctica encontré que esa diferencia sí se percibe en escenas nocturnas o interiores con poca iluminación, el teléfono puede abrir más el diafragma para captar mayor luz sin depender únicamente del procesamiento digital. Cuando fotografié paisajes o edificios, el cierre de la apertura permitió mantener una mayor parte de la escena enfocada de manera natural, sin que todo recayera en algoritmos de inteligencia artificial.

No significa que las fotografías sean automáticamente mejores que las de un iPhone o un Galaxy, sin embargo, sí representa una aproximación distinta a un mercado donde prácticamente todos los fabricantes están resolviendo los mismos problemas mediante software.

La segunda apuesta de Huawei está en el zoom, el Pura 90s Pro Max incorpora una cámara telefoto de 200 megapíxeles con un sensor de gran tamaño, una configuración poco común incluso entre los equipos más caros del mercado.

Huawei asegura haber desarrollado el primer procesamiento en tiempo real de archivos RAW de 200 MP directamente a nivel de chip. En términos sencillos, esto significa que el teléfono puede procesar una mayor cantidad de información desde el momento de la captura, con el objetivo de conservar detalle incluso cuando se utilizan niveles altos de acercamiento.

En mis pruebas, el zoom fue uno de los apartados que más me sorprendió. Incluso al acercarme a objetos lejanos, las imágenes conservaron un nivel de detalle superior al que esperaba. No elimina por completo la pérdida de calidad que inevitablemente aparece cuando se incrementa el zoom, pero sí consigue que esa degradación sea menos evidente que en otros smartphones que he probado recientemente.

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Lo que no me gustó del Huawei Pura 90s Pro Max

Aunque las fotografías que entrega el dispositivo me gustaron, el diseño de la cámara no lo hizo. Ésta sobresale lo suficiente como para sentir que estorba en el agarre del equipo, además, debido a ello éste no queda completamente plano cuando se recarga en una superficie y en una ocasión este factor llevó a que se resbalara de una mesa y cayera.

Además, aunque el color es llamativo y reconozco en Huawei el esfuerzo por salir del estándar de colores pasteles que dominan el mercado, las huellas dactilares se marcan muchísimo en el equipo, con lo que no hay oportunidad de lucir su color y usarlo sin carcasa.

Finalmente, aunque Huawei se ha esforzado por crear una interfaz amigable y que conviva y se conecte con otros dispositivos desde que sufrió el veto por parte de Google hace siete años, compartir contenido con equipos Android sigue siendo un problema.

Yo intenté enviarme las que tomé fotografías por Quick Share o alguna función similar ya disponible en el teléfono y no fue posible. Terminé usando Bluetooth, lo que hizo el proceso más tardado.

¿Vale la pena comprar el Pura 90s Pro Max?

Este equipo cuesta 28,499 pesos para su versión de 256GB y 32,999 pesos para la de 512GB. Es un precio que obedece a la gama premium, por lo que yo lo recomiendo solo para aquellas personas que pretendan aprovechar sus funciones de IA, requieran de gran almacenamiento a la cámara y sobre todo estén interesadas en sacarle el mayor provecho a la cámara. De otro modo resulta un equipo potente pero con retos en software e integración.

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