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Más de 3.1 millones de mexicanos viven lejos de una gasolinera

Un análisis de PetroIntelligence identifica más de 1,000 zonas del país sin estaciones cercanas, especialmente en el centro y sur, un vacío que abre oportunidades para nuevas inversiones en el sector.
mar 17 marzo 2026 05:55 AM
Estaciones de servicio
Hay personas que tienen que recorrer distancias considerables para poder cargar combustibles. (Diana Gante)

Más de 3.1 millones de mexicanos viven a más de cinco kilómetros de una gasolinera, una distancia que en muchas regiones del país puede traducirse en trayectos de media hora para cargar combustible.

El rezago en la infraestructura gasolinera se concentra sobre todo en el centro y sur de México y revela un vacío que, además de afectar la movilidad y la logística local, abre oportunidades de negocio para el sector.

El acceso a los combustibles en México es un factor determinante para la actividad económica, porque no está distribuido de manera homogénea. Mientras que en las grandes ciudades la oferta de estaciones de servicio se multiplica, en otras regiones del país cargar gasolina puede convertirse en un trayecto largo, costoso y poco predecible, una brecha que se traduce en una oportunidad de negocio.

Comunidades alejadas o zonas donde el mercado gasolinero no ha puesto atención enfrentan una disponibilidad limitada que impacta desde el transporte personal hasta la logística de mercancías y servicios esenciales.

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Beatriz Marcelino, CEO de la consultora Grupo Ciita, explica que dentro del sector gasolinero se sabe que hay áreas de oportunidad en cuanto a la instalación de nuevas estaciones, pero que no se han explotado todavía.

Si bien en comunidades lejanas hay espacio para crecer, lo cierto es que en el mismo Estado de México o en las carreteras que van hacia Acapulco, a pesar de ser una zona transitada y turística, existen tramos que no cuentan con estaciones cercanas.

“Sí se han detectado con algunos grupos gasolineros esas necesidades, pero situaciones como la pandemia e, incluso, el tope del precio limitan esas inversiones”, detalla la especialista. “Si no se vende una cantidad considerable de combustible, ya no es un negocio rentable debido a que la inversión no se recupera fácilmente”.

Los datos de PetroIntelligence, plataforma especializada en estudios y mediciones del mercado energético, señalan que hay regiones, principalmente, en el centro y el sur del país, donde los combustibles no llegan de manera óptima. Alejandro Montufar, su CEO, explica que detrás de este rezago confluyen factores como el retraso regulatorio, la dificultad para obtener permisos, los riesgos de inversión y hasta la desinformación del propio sector, que ha impedido identificar áreas viables para nuevas estaciones.

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Fuera del radar

El análisis ‘Zonas desatendidas’ muestra con claridad los vacíos. A través de modelos de inteligencia artificial, PetroIntelligence identifica que existen 3.1 millones de personas que no tienen una estación de servicio a una distancia menor a cinco kilómetros lineales.

“Podría no parecer mucho [la distancia], pero en varias ocasiones son zonas poco comunicadas o con vías en mal estado, donde el trayecto puede convertirse en media hora”, dice Gustavo Alfaro, director de Datos de la plataforma.

Oaxaca destaca como uno de los estados con mayor nivel de desatención. A pesar de su densidad poblacional, carece de un suministro confiable de combustibles en varias zonas, lo que limita el desarrollo económico local y encarece la movilidad.

“En Oaxaca, hay más de 527,000 habitantes que se encuentran bajo esas características, y esa población representa el 13% de la población en general, de manera que una de cada 10 personas vive en esta situación de lejanía sin darse cuenta de la relevancia de ese mercado”, señala Alfaro.

A escala nacional, la plataforma tiene identificados 1,068 clústeres donde existe desatención en el suministro de combustibles. En cada uno de ellos es necesario evaluar población, proximidad, condiciones de acceso y complejidad operativa para determinar su viabilidad económica.

Alfaro comenta que el sector suele replicar patrones de inversión sin profundizar en el análisis territorial. “Si el gasolinero ya invierte en zonas urbanizadas, qué está pasando con las zonas en las que no se tiene cerca una estación de servicio”, plantea.

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Programas como Gasolineras del Bienestar pretenden cubrir esa brecha mediante esquemas cooperativos, en los que las comunidades operan las estaciones y destinan las ganancias a atender otras necesidades sociales. Hasta ahora, hay solo dos gasolineras bajo este modelo, una en Oaxaca y otra en Campeche, sin anuncios oficiales de nuevas aperturas.

Pese a las complejidades regulatorias y operativas, hay un mercado gasolinero por atender, especialmente, en las periferias y en las regiones históricamente rezagadas, donde la creación de hubs regionales puede convertirse en una palanca de negocio y, al mismo tiempo, en un habilitador clave del desarrollo económico local.

Una alternativa que podría ayudar a abatir ese rezago es a través de gasolineras modulares. “Son sostenibles [como negocio] y son, justamente, las que se están desarrollando en todas aquellas comunidades, porque no impactan tanto el suelo y es donde la venta se tiene garantizada, y en especial, en zonas en las que la construcción es difícil, sin contar que los permisos son más ágiles”, puntualiza Marcelino.

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