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Interestelar, la pyme mexicana que busca capitalizar los viajes al espacio

El turismo espacial entra en una fase de estructuración, con costos millonarios, pocos jugadores y nuevos intermediarios que buscan conectar la oferta con los primeros viajeros.
jue 26 marzo 2026 11:00 AM
Interestelar, la pyme mexicana que planea capitalizar los viajes al espacio
Hoy un asiento en un vuelo suborbital de Virgin Galactic ronda los 450,000 dólares. (iStock)

Viajar al espacio no es, todavía, una decisión que se toma con un clic. Es una conversación que empieza en seis cifras, ya que hoy un asiento en un vuelo suborbital de Virgin Galactic ronda los 450,000 dólares, mientras que otros modelos operan sin precios públicos.

Blue Origin, por ejemplo, asigna sus lugares mediante subastas o listas privadas que en casos iniciales superaron los 20 millones de dólares, aunque estimaciones actuales los ubican en rangos de entre 1 y 5 millones por pasajero.

En el extremo más alto, las misiones orbitales operadas por SpaceX han llevado el costo por asiento a cifras de entre 50 y 70 millones de dólares, una referencia del nivel de inversión que hoy requiere salir completamente de la atmósfera terrestre.

En ese espacio se mueve Interestelar, una pyme mexicana que busca posicionarse en una categoría que todavía no termina de definirse. La empresa se creó en 2017 con una estructura pequeña, quince personas en total, y con una idea que suena más a apuesta que a plan inmediato.

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“El enfoque con el que nace la empresa apunta a eso desde el inicio. Vender viajes al espacio y construir una oferta que permita acercar ese tipo de experiencias a más personas”, explica Ramón Gutiérrez, CEO de Interestelar.

La empresa no construye cohetes ni desarrolla tecnología aeroespacial. Su rol está en otro punto de la cadena, ya que funciona como intermediaria de experiencias, conectando a clientes con proveedores globales en un mercado que apenas empieza a abrirse.

“Buscamos diseñar experiencias curadas y completamente personalizadas, incluso aquellas que hoy parecen fuera de alcance o difíciles de imaginar”, señala Gutiérrez.

El modelo ya existe en el turismo de lujo, aunque en el espacio toma otra dimensión, porque aquí no se reserva un hotel ni un traslado, sino que se entra a una lista de espera para una experiencia que, en muchos casos, aún no se ha masificado.

Empresas como Virgin Galactic han vendido cientos de boletos anticipados, con depósitos que aseguran un lugar en vuelos futuros. Interestelar accede a ese inventario a través de alianzas internacionales. Desde 2020 forma parte de Internova Travel Group, una red global que le permite comercializar este tipo de experiencias en México.

Aún así, el mercado se mueve con cautela. Los clientes interesados no son exploradores espaciales ni perfiles técnicos. “Gran parte de la cartera que tenemos son empresarios. Es gente que ya conoce el mundo y quiere nuevas experiencias”, comenta el directivo.

El perfil del viajero espacial define el momento actual de la industria, pues no es turismo masivo sino aspiracional en su etapa más temprana.

“Hoy estamos en ese antes de los aviones, donde solo gente con un poder adquisitivo alto puede pagar una experiencia de este nivel”, dice, y con esa referencia coloca al lector frente a un momento parecido al de la aviación a inicios del siglo XX, cuando volar era un lujo reservado para unos cuantos.

El espacio avanza en una dirección similar, aunque con un ritmo más lento, condicionado por la complejidad tecnológica, los costos y una regulación que todavía se construye sobre la marcha.

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El interés global ya se nota

Estados Unidos concentra gran parte del desarrollo privado, aunque países como China e India también han intensificado su inversión en programas espaciales. La diferencia es que, por primera vez, ese impulso no depende solo de gobiernos, ya hay empresas privadas que compiten por desarrollar modelos comerciales viables.

Ahí se abre una ventana para jugadores como Interestelar, no en la tecnología, pero sí en la comercialización. Gutiérrez considera que el mayor reto está en el tiempo y proyecta que los costos podrían reducirse a la mitad en la próxima década, conforme aumente la competencia. “Esperaría que en diez años baje al menos un 50%”, afirma.

Pero el ajuste no depende solo de que aparezcan más empresas, también pasa por la frecuencia de los vuelos, la estandarización de procesos y la confianza del público, por eso muchos clientes aún se mantienen a la espera, observan y prefieren ver qué ocurre con los primeros viajes antes de tomar una decisión.

“Primero dicen que quieren ver que vuelen otros, y ya que sepamos que es algo seguro lo van a querer”, reconoce el CEO, y con esa cautela se marca el ritmo actual del mercado.

Por ahora, la industria crece más en narrativa que en volumen, ya que cada lanzamiento, cada prueba y cada misión tripulada funcionan como señales de avance que ayudan a reducir la percepción de riesgo, aunque todavía no se traduzcan en una base amplia de viajeros.

Al mismo tiempo, el negocio empieza a abrir otras rutas de posicionamiento, ya que el viaje deja de pensarse únicamente como una experiencia individual y comienza a explorarse como una propuesta corporativa, donde algunas empresas contemplan adquirir vuelos completos para equipos directivos o como parte de esquemas de incentivos.

Interestelar busca colocarse en ese punto desde el inicio, no como operador sino como facilitador, una figura que suele aparecer cuando un producto empieza a ordenarse y requiere intermediarios que conecten oferta y demanda. Para ello, está trabajando de la mano de la agencia Figallo, quien además de trabajar en su branding de marca está desarrollando diversas acciones de marketing, entre ellas una campaña de promoción que será lanzada el próximo mes.

“El tamaño de la empresa contrasta con la ambición del mercado, Interestelar es la primera pyme mexicana que ya está activa en una industria en construcción, aunque esa proporción responde al momento en el que se encuentra el sector, donde los espacios se abren antes de que lleguen los grandes volúmenes y la competencia se intensifique”, mencionó Vieri Figallo, CEO de la agencia creativa.

El mercado que busca capitalizar Interestelar todavía es pequeño, pero crece con rapidez. El turismo espacial genera hoy entre 888 millones y 1,600 millones de dólares a nivel global, con proyecciones que lo llevan a superar los 10,000 millones hacia 2030 e incluso acercarse a los 46,000 millones en la siguiente década, de acuerdo con firmas como Grand View Research y Fortune Business Insights.

Leer ese momento se vuelve determinante, sobre todo cuando el producto sigue siendo limitado, con pocas plazas disponibles, costos elevados y una conversación que mezcla innovación, exclusividad y expectativa, sin cifras masivas de viajeros ni proyecciones consolidadas de demanda.

Lo que sí empieza a tomar forma es otra cosa, la transición de una idea experimental hacia un mercado en proceso de estructuración, donde los actores se acomodan mientras la tecnología y la confianza avanzan.

Interestelar apuesta a ese crecimiento gradual, con la expectativa de que, como ocurrió con la aviación comercial, el cambio no llegue de golpe sino a través de una expansión sostenida que abra nuevas oportunidades. Cuando ese punto llegue, el desafío dejará de ser convencer a alguien de viajar al espacio y pasará a algo más operativo, organizar una experiencia que ya encontró su lugar.

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