La salida de Iberdrola del mercado mexicano ya es un hecho consumado. A casi un año de haberse anunciado, la empresa concluyó la venta de todas sus centrales y de su línea de negocio en el país a favor de Cox, oficializando así su retiro definitivo de México.
La operación, valuada en 4,000 millones de dólares, marca uno de los movimientos más relevantes en el sector energético nacional en los últimos años. Con esta transacción, Cox toma el control de una plataforma que durante décadas posicionó a Iberdrola como uno de los jugadores privados más importantes del país.
De acuerdo con un comunicado de la empresa compradora, la adquisición incluye 15 centrales de generación eléctrica, tanto de ciclo combinado como de fuentes renovables, que en conjunto suman una capacidad instalada de 2,600 megawatts.