La apuesta parte de que en México ocho de cada 10 hogares planean seguir el torneo y el gasto durante los partidos podría aumentar hasta 48%, de acuerdo con datos de Toluna Omnibus compartidos por la compañía.
Además, nueve de cada 10 espectadores verán los encuentros desde casa o reuniones privadas, un escenario que convierte al hogar en el principal espacio de consumo alrededor del futbol.
Para Nescafé, el reto consiste en entrar a un territorio históricamente dominado por otras categorías.
“El futbol no termina al minuto 90. Sigue en ese espacio donde la gente comenta, discute y vuelve a jugar el partido con palabras”, dijo Rosa María Cordero, vicepresidenta de Cafés y Bebidas de Nestlé México.
La estrategia responde, además, a un cambio en la categoría. Por años, el café estuvo ligado principalmente al desayuno o al consumo matutino. Ahora las marcas buscan abrir nuevos momentos para sostener crecimiento en un mercado que se caracteriza por un consumo cotidiano que ya tiene hábitos muy establecidos.
Por eso, el interés de Nescafé no está puesto únicamente en el torneo, sino en modificar la relación que el consumidor tiene con el café. “Queremos que el café no solo acompañe la mañana, también esos momentos donde la conversación es el corazón de la experiencia”, añadió Cordero.
Como parte de la campaña, la marca también presentó una colección de tazas inspiradas en apodos y expresiones futboleras, además de un trofeo intervenido con forma de taza de café.
La intención es convertir un objeto cotidiano en parte de la conversación alrededor de los partidos y reforzar la idea de que el café también puede acompañar la experiencia futbolera fuera de la cancha.
La campaña se desplegará con contenido digital, activaciones, televisión y colaboraciones con figuras vinculadas al futbol, entre ellas el exfutbolista Luis García, quien participó en la presentación de la iniciativa.