¿Por qué están cerrando los restaurantes Sanborns?
La narrativa digital, sin embargo, ocurre mientras la empresa atraviesa una reestructura silenciosa de operaciones derivada de una menor afluencia de clientes en algunos puntos de venta y del ajuste de su red comercial.
Entre 2017 y el primer trimestre de 2026, Sanborns cerró definitivamente 50 unidades. Solo en el primer trimestre de este año dio de baja una tienda más, para concluir marzo con 140 sucursales, de acuerdo con información financiera de Grupo Carso.
Aunque los cierres han alimentado especulaciones sobre el futuro de la cadena, Carlos Slim Helú, presidente honorario de Grupo Carso, ha rechazado que exista un plan para desaparecer el formato.
Uno de los casos más comentados fue el cierre de la sucursal de Casa Boker, ocurrido a finales de 2023 y ampliamente discutido en redes sociales. El inmueble, ubicado en el Centro Histórico de Ciudad de México, se había convertido en uno de los puntos emblemáticos de la cadena.
“Nos querían doblar la renta y no había estacionamiento”, dijo Slim Helú en una conferencia realizada en febrero del año pasado.
“Se hizo mucho escándalo con lo del cierre, que ya habíamos cerrado todos los Sanborns y que ya nos íbamos a salir; pura tontería que se hizo muy grandota. Al revés, la idea será abrir más Sanborns”, añadió el empresario.
Hasta ahora, sin embargo, no se han concretado nuevas aperturas ni de Sanborns ni de Sanborns Café. La diferencia frente a años anteriores es que el ritmo de cierres parece haberse moderado.
Para analistas, el ajuste responde más a una depuración operativa que a un colapso del negocio. Julián Fernández, director general de MAR Capital, considera que la estrategia busca fortalecer las unidades con mejor desempeño.
“No son una debilidad, es una depuración para concentrarse en unidades de mayor tráfico y las promociones viales le ayudan a darle valor al piso de ventas”, afirma.
Carlos Hermosillo, analista independiente, coincide en que la fase más agresiva del cierre de tiendas parece haber quedado atrás.
“El cierre de tiendas ya pasó su peor fase, aunque todavía veremos algunas al parecer”, señala.
La reconfiguración ocurre además en un entorno complicado para el consumo discrecional. Restaurantes, tiendas departamentales y formatos híbridos enfrentan un consumidor más cauteloso, menor tráfico en centros comerciales y una competencia creciente de plataformas digitales y nuevas experiencias gastronómicas.
La 'generación mollete'
En ese contexto, el Festival del Mollete terminó funcionando como una campaña de atracción masiva. La promoción incluye distintas variedades —como pizza, milanesa y cochinita pibil— además de charolas para grupos de consumidores.
La fórmula no es nueva para la cadena. Sanborns ha utilizado durante años festivales gastronómicos como herramienta comercial. La diferencia es que esta vez logró conectar con un público que tradicionalmente veía la marca como un espacio asociado a generaciones mayores.