La historia detrás de los 96 millones de dólares que Nissan invirtió para mudar Frontier a Aguascalientes
La automotriz cerró dos fábricas, trasladó herramentales por 6,500 km e invirtió millones de dólares para concentrar la producción regional de su pickup en Aguascalientes. Detrás hubo una carrera industrial contrarreloj.
La mudanza de producción de Frontier requirió trasladar herramentales desde Argentina, ampliar capacidad industrial y construir una nueva línea en tiempo récord en Aguascalientes.(Cortesía )
Mover la producción de un vehículo de una planta a otra rara vez consiste solo en trasladar maquinaria. Para Nissan, concentrar la producción de la pickup Frontier en Aguascalientes implicó una apuesta de 96 millones de dólares y una carrera contrarreloj para convertir a México en el nuevo centro regional de producción de pickups para América Latina.
La mudanza física comenzó incluso antes de que el mercado terminara de dimensionar el alcance de los cambios.
Mientras titulares, sindicatos y proveedores intentaban dimensionar el impacto de apagar CIVAC –la primera planta que Nissan construyó fuera de Japón– ya avanzaba una operación silenciosa para evitar que la producción regional de la pickup Frontier se detuviera.
“En el momento de ese anuncio (del cierre) ya se habían desmontado los herramentales de la fábrica en Argentina. Ya estaban subidos en un barco”, explicó Rodrigo Centeno, CEO de Nissan Mexicana.
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La elección de Aguascalientes respondió a una combinación de escala, costos y velocidad. Nissan destinó 96 millones de dólares para adaptar la operación y construir nueva capacidad productiva.
El proyecto también implicó incorporar 13 nuevos andenes para acelerar el flujo de materiales y ampliar la capacidad logística de la operación.
Una mudanza industrial contra reloj
La velocidad de ejecución se volvió crítica porque la empresa necesitaba sustituir dos nodos productivos por uno solo.
“De que esos herramentales llegaron a puerto a que arrancamos la producción de la pickup en Aguascalientes pasaron seis meses”, afirmó.
Ese plazo implicó ejecutar una transformación industrial que normalmente tardaría años. “Entraban y salían del complejo de Aguascalientes algo así como 15,000 proveedores y en seis meses montamos una línea de producción”, añadió.
En diciembre de 2025, Nissan dio inicio al proyecto para recibir la transferencia del modelo NP300 / Frontier en Aguascalientes. En la foto aparecen funcionarios estatales y directivos de la marca. (Cortesía )
La complejidad técnica ocurrió mientras Nissan enfrentaba el desafío de administrar el impacto interno del cierre de CIVAC.
La planta morelense no era una instalación cualquiera. Era la primera fábrica de Nissan fuera de Japón y durante décadas funcionó como uno de los símbolos de la manufactura automotriz mexicana.
El costo cultural de cerrar una planta histórica
El directivo reconoce que el cierre generó ansiedad dentro de la organización, por lo que la empresa apostó por reforzar mensajes culturales y explicar el cambio como una evolución necesaria.
“Estamos muy agradecidos por todo lo que (esa planta) ha contribuido a México, por todo lo que ha contribuido a Nissan en el mundo. Es una gran herencia, pero tenemos que movernos hacia algo nuevo”, dijo sobre CIVAC.
Mientras empleados y proveedores intentaban dimensionar el impacto de apagar la planta morelense, la empresa ampliaba simultáneamente Aguascalientes con la nueva línea de pickups, una expansión que sumó más de 2,000 empleos adicionales y hoy moviliza diariamente a unas 3,000 personas de proveedores externos en ambos turnos.
Poco a poco, la narrativa corporativa giró hacia la eficiencia.
“Es eficiencia, es agregación de escala, es una oportunidad para tener una base de reducción de costos fijos medios de corto y mediano plazo que nos van a servir para apalancar mejor las operaciones en México”, sostuvo.
Con la incorporación de la producción de pickups, Aguascalientes reforzó su posición como el principal centro manufacturero de Nissan en Latinoamérica, con capacidad superior a 580,000 unidades anuales y una infraestructura automatizada que supera los 790 robots en operación.
“México sigue teniendo una posición de muy alta preponderancia”, afirmó el directivo, quien detalla que México será ahora el centro manufacturero de Frontier para América Latina y concentrará funciones de producción y exportación regional.