Villegas irá con ella a los partidos que vivirá en el estadio, como el de inauguración, en la capital del país, que enfrentará a México y Sudáfrica, además de uno en Dallas, al que asistirá con clientes. “También iré a uno de México con un equipo que aún no sabemos (en el momento de la entrevista, publicada en la revista Expansión, aún estaba el proceso de repechaje). A ese voy a ir con mi familia, porque sí me gustaría que tengan ese recuerdo de un Mundial en México. Mi marido pudo ir a un partido de México 86 y se acuerda mucho, porque fue el de Argentina, aquel de la mano de Dios”, explica.
Ese Mundial de hace 40 años es, precisamente, su primer recuerdo de este torneo. En su mente están la canción, la emoción y la ola. “Se dice que la ola se inventó en México. No sé si es leyenda urbana, pero yo me la creo”, dice entre risas. Y, claro, la emblemática mascota, Pique.
La directiva hace énfasis en el sentimiento de esperanza que generó aquel Mundial, celebrado un año después del sismo de 1985. “Creo que fue algo que unió al país, que nos dio otra vez permiso para volver a festejar. No me acuerdo de algún partido específico o quién ganó (Argentina venció en la final a Alemania Occidental), pero sí esa sensación colectiva”.
Esa misma emotividad de ver a la gente celebrar la vivió en la Copa de Francia 98, donde pasó el verano de intercambio. “Creo que es lo bonito del futbol, que es un deporte que puede hacer feliz a mucha gente. Bueno, que hace felices y hace sufrir”, ríe.
Y eso provoca, señala, cambios incluso en la coordinación del día laboral: imposible poner una junta antes de un partido que puede generar nerviosismo, pero tampoco después porque si el equipo nacional pierde, los ánimos están por los suelos.
La oficina en México de Unilever lleva preparándose para este Mundial desde hace dos años. Ella ha empezado a trabajar de manera más directa este año en la organización, que implica temas de seguridad y coordinación. Son cientos de personas, entre directivos de Unilever y clientes, las que viajarán a México en el mes del Mundial. “Hay que estar listos para cualquier cosa”, señala. Desde que alguien se enferme y sepan dónde tienen que acudir a mantener la calma ante la alerta sísmica.
Entre el visitante y el colaborador
Algo que destaca Villegas es que, como sede, el país tiene la oportunidad de mostrarse al mundo y presumir su cultura. Mientras habla de lo que puede ofrecer México, no puede evitar volver a emocionarse con lo que puede hacer la empresa. “Toda esa gente que va a estar comiendo fuera del estadio, si hay oportunidad de estar presentes, de hacer TikToks viviendo esta parte del gusto por la comida, por ejemplo. Porque es la primera vez que somos patrocinadores y vamos a estar viviéndolo mucho más de cerca”, explica.
Unilever es patrocinador a través de sus marcas de cuidado personal, como Rexona. Y la marca de desodorante y otras como Axe estarán haciendo activaciones con los fans.
La empresa colabora, además, con el Museo Memoria y Tolerancia, en la Ciudad de México, en una exhibición sobre cómo el futbol puede integrar a la sociedad con un sentido positivo.