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Entre goles y rumores de multas, restaurantes no logran llenar mesas durante el arranque del Mundial

Aunque el Mundial promete una derrama multimillonaria para la economía mexicana, las primeras horas del torneo evidenciaron que los beneficios se concentraron en negocios capaces de ofrecer transmisiones legales.
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Los restaurantes con permisos de transmisión lograron gran afluencia durante la transmisión del partido inaugural de México. (Mara Echeverría )

El balón del partido de apertura del Mundial 2026 ya rodó en el estadio, pero la euforia futbolera del encuentro entre México contra Sudáfrica tuvo un efecto diferenciado para el sector restaurantero.

Horas antes de que México debutara frente a Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial 2026, la expectativa apuntaba a que restaurantes, bares y cafeterías se convertirían en una extensión de los estadios para millones de aficionados que no consiguieron boletos o que simplemente buscaban vivir la experiencia desde una mesa. Sin embargo, la realidad mostró un panorama más desigual.

Mientras algunos establecimientos agotaron reservaciones, otros lucieron vacíos por la confusión en torno a las retransmisiones y por los problemas de movilidad que marcaron la jornada.

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Alrededor de las 11:00 de la mañana, en un pequeño local de tortas y tacos de la colonia Peralvillo, la transmisión previa a la inauguración se escucha de fondo. La voz del narrador relata el flujo de aficionados rumbo a Santa Úrsula y describe el ambiente mundialista que rodea al estadio.

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Algunos restaurantes lucían vacios durante el juego de inauguración. (Foto: Expansión. )

Pero en las calles cercanas no se percibe la misma intensidad. Los clientes comen con normalidad. Los vendedores atienden pedidos. La fiesta parece ocurrir en otro lugar.

La sensación de calma se repite en distintos puntos de la Ciudad de México. En la colonia Guerrero, algunas cantinas y restaurantes familiares permanecen cerrados a una hora del silbatazo inicial. El movimiento habitual de una inauguración mundialista no alcanza a todos por igual.

La situación también se observa en Santa Úrsula, la zona que rodea al Estadio Ciudad de México (Azteca) y que durante el Mundial ha sido catalogada por las autoridades como parte de la llamada “última milla”. Ahí, numerosos negocios permanecen con las cortinas abajo, desde pequeñas tiendas de abarrotes hasta restaurantes familiares que habitualmente atienden a vecinos y visitantes.

“Ha sido un desastre total en los últimos meses. Entre el cierre del Metro, cambios de ciclovía, pusieron estatuas de Frida Kahlo y apenas ayer terminaron unas estaciones del Trolebús, y seguro con las lluvias se va a filtrar el agua”, dice Eréndira Hernández, habitante de Santa Úrsula.

La vecina asegura que las obras y adecuaciones realizadas en los meses previos al torneo han complicado la operación cotidiana de los comercios de la zona, que esperaban beneficiarse de la llegada de aficionados, pero que en la jornada inaugural mostraban una actividad menor a la prevista.

En Paseo de la Reforma, el tránsito avanza sin mayores contratiempos. Grupos de aficionados con camisetas verdes caminan rumbo al Zócalo. Frente a ellos, restaurantes y cafeterías muestran una actividad moderada. Un establecimiento de Sonora Grill mantiene varias mesas ocupadas, aunque sin promociones visibles relacionadas con el torneo.

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Los restaurantes en la zona de Paseo de la Reforma no contaban con propaganda relacionada con el Mundial. (Foto: Expansión.)

Más adelante, la escena cambia. Cadenas de hamburguesas, cafeterías y pequeños restaurantes decorados con motivos patrióticos permanecen prácticamente vacíos. La expectativa de recibir una oleada de clientes no se materializa.

“Parece que los bloqueos espantaron a la gente”, comenta una persona encargada de uno de los establecimientos.

Entre reservaciones agotadas y mesas vacías

La situación contrasta con las previsiones del sector. Desde semanas antes, restaurantes, bares y cafeterías habían preparado promociones, paquetes especiales y reservaciones para aprovechar uno de los eventos deportivos con mayor capacidad para generar consumo fuera del hogar.

Pero, además de los problemas de movilidad, muchos negocios enfrentaron confusión respecto a los permisos para transmitir los partidos.

La discusión se intensificó en redes sociales durante los días previos al arranque del torneo. Mensajes virales advertían sobre supuestas multas automáticas para cualquier establecimiento que transmitiera los partidos, lo que generó dudas entre empresarios y consumidores.

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La retransmisión comercial sí requiere autorizaciones específicas. La Canirac recordó que los establecimientos deben contar con una señal legal autorizada para uso comercial y verificar que el proveedor contratado incluya los permisos correspondientes. En México, los derechos de transmisión pertenecen a Televisa mediante servicios habilitados para negocios como Izzi Negocios y Sky Business.

Además, la FIFA establece que las exhibiciones públicas de los partidos deben tramitar una licencia a través de su plataforma oficial de Public Viewing. El costo depende de factores como el tipo de establecimiento, el aforo, el número de pantallas y el carácter comercial de la actividad.

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Comerciantes en el Centro Histórico optaron por colocar sus pantallas para no perderse el partido de México. (Foto: Expansión. )

Las restricciones no se limitan a la transmisión. El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) advirtió en días pasados que los negocios pueden ser sancionados si cobran cuotas para ver los partidos, venden accesos especiales, utilizan logotipos o mascotas oficiales sin autorización, realizan promociones asociadas a marcas registradas del torneo o se presentan como patrocinadores oficiales sin contar con los permisos correspondientes.

La desinformación abrió también la puerta a intentos de extorsión. El IMPI alertó que no realizaría clausuras inmediatas ni inspecciones aleatorias relacionadas con las transmisiones mundialistas, y que cualquier supuesto inspector que amenace con cerrar un negocio o imponer sanciones de manera inmediata está actuando de forma fraudulenta.

La derrama se concentra en quienes sí transmiten

Mientras las dudas legales recorrían las redes sociales, algunos aficionados buscaban alternativas para seguir la inauguración.

“Esto no es ni de cerca lo que imaginé. Lo caro que es contratar un paquete para ver los juegos, los restaurantes no lo están pasando y en el Wings, donde sí, no hay ya espacios. Vamos al Zócalo a ver si logramos entrar porque, como dicen, parece que los mexicanos no fuimos invitados al Mundial”, dice un transeúnte que se dirige junto con sus dos hijos hacia el Centro de la Ciudad de México.

La derrama económica prometida por el torneo parece concentrarse, al menos en las primeras horas, en aquellos establecimientos que lograron asegurar la transmisión y posicionarse como puntos de encuentro para los aficionados.

Karen Guzmán realizó una reservación para ver el debut de México en Twin Peaks, dentro del centro comercial Encuentro Oceanía. Aun así, estuvo cerca de quedarse sin mesa. “Llegamos desde las 10:30 y ya mejor estamos pensando ir al Oxxo y regresarnos a casa”, relata mientras observa cómo aumenta la fila de personas que buscan un lugar disponible.

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Aficionados esperan mesa afuera de una sucursal de Twin Peaks, en la plaza comercial Encuentro Oceanía. (Expansión )

La alta demanda en algunos establecimientos contrasta con la baja afluencia en otros. Esa diferencia ilustra cómo la capacidad de monetizar el Mundial depende cada vez más del acceso a licencias, infraestructura tecnológica y estrategias comerciales capaces de convertir una transmisión deportiva en una experiencia de consumo.

Donde no hubo restricciones ni reservaciones fue en los espacios públicos. Ante la saturación del Fan Fest del Zócalo y la escasa oferta gastronómica vinculada al torneo, comerciantes instalaron televisores en pasillos de zonas populares como el mercado Abelardo Rodríguez. La afición se extendió por calles y plazas del Centro Histórico.

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Aficionados caminan por Paseo de la Reforma. (Foto: Expansión. )

Las expectativas económicas detrás del fenómeno son significativas. De acuerdo con estimaciones de Deloitte , el Mundial 2026 aportará 2,730 millones de dólares en valor agregado a la economía mexicana, equivalentes al 0.14% del PIB nacional, y generará 112,200 empleos temporales, el 0.19% del empleo total del país. Entre los sectores más beneficiados figuran la gastronomía, la hospitalidad y el transporte.

Cuando el silbatazo final confirmó la victoria mexicana por dos goles sobre Sudáfrica, la ciudad pareció despertar de golpe. Desde Correo Mayor hasta Plaza Pino Suárez, las pantallas improvisadas se convirtieron en centros de celebración colectiva.

“Vámonos al Ángel. Vámonos al Ángel”, fue el grito con el que el espíritu del fútbol encendió de nuevo la flama de la afición.

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