El dato resulta relevante si se toma en cuenta que un usuario consume 6.5 megabytesal mes en promedio, según la consultora The Ciu. Esto significa que solo durante cuatro horas el estadio registró un tráfico equivale al uso mensual de 9,644 usuarios.
Las redes enfrentan su primera gran prueba
La presión sobre la infraestructura digital no se concentró únicamente en la capital del país.
El Estadio Akron, en Guadalajara, la otra sede mundialista en México, recibió alrededor de 48,000 aficionados durante el partido entre Corea y República Checa. A lo largo de los más de 90 minutos de juego, el inmueble registró un consumo de 21.4 terabytes de datos.
Las cifras revelan el nivel de tráfico de datos que deberán soportar las redes de telecomunicaciones. También evidencian que la conectividad se ha convertido en una de las infraestructuras más importantes para el desarrollo de un evento deportivo de escala global. La edición 2026 aspira a consolidarse como la más digital en la historia de los mundiales.
Además de compartir contenido en redes sociales, los aficionados dependen cada vez más de una conexión estable para descargar boletos mediante códigos QR, consultar mapas, solicitar transporte, realizar pagos digitales o seguir transmisiones en tiempo real.
La apuesta por una experiencia más conectada
Ante este escenario, los operadores de telecomunicaciones reforzaron sus redes antes del arranque del torneo.
AT&T, por ejemplo, reconoció que era necesario ampliar la capacidad del Estadio Ciudad de México debido a que ocho de cada diez aficionados utilizan su teléfono celular durante los eventos deportivos en vivo para publicar contenido en redes sociales, consultar estadísticas o mantenerse en comunicación. Sin embargo, cuatro de cada diez usuarios afirman que no siempre pueden realizar todas estas actividades debido a problemas de conectividad o saturación de la red.
Para atender esa demanda, la empresa encabezada por Mónica Aspe aprovechó bandas de espectro liberadas por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), incrementó la capacidad en zonas críticas del estadio, fortaleció la transmisión mediante fibra óptica e implementó un operativo especial para monitorear y corregir incidentes en tiempo real antes, durante y después de los partidos.
Asimismo, instaló equipos adicionales de radiofrecuencia que permiten velocidades de carga superiores a 100 Mbps y de descarga por encima de 600 Mbps, niveles que representan hasta tres veces la capacidad disponible antes de la modernización de la infraestructura.
Con los primeros partidos disputados, las cifras anticipan la magnitud del desafío tecnológico que acompañará al Mundial durante las próximas semanas. En un evento cada vez más digital, donde cada fotografía, video, transmisión en vivo o interacción en redes sociales depende de una conexión estable, la infraestructura de telecomunicaciones se consolida como uno de los protagonistas silenciosos de la justa mundialista.