En el segmento de petrolíferos, el restablecimiento del flujo por Ormuz podría traducirse en una normalización gradual del abasto energético hacia Europa, Asia y África en un horizonte de alrededor de seis semanas.
“Europa está a la espera de turbosina y diésel; Asia de crudo, nafta y gas LP; y África de diésel y gasolina. Aunque no habrá un alivio inmediato en la oferta física en Europa, ya que los buques tardan entre cuatro y seis semanas en llegar”, aseguró Benedict George, jefe de precios de productos refinados de Argus.
¿Qué pasa con México?
En el caso de México, el impacto del conflicto se reflejó con cierto desfase, pero terminó trasladándose a los precios de los combustibles importados, que representan hasta 40% del consumo nacional proveniente de Estados Unidos. Para contener las presiones inflacionarias, el gobierno activó estímulos al IEPS, reduciendo la carga fiscal en estaciones de servicio.
Aunque la gasolina regular se mantiene con un tope de 24 pesos por litro desde febrero del año pasado, el ajuste más relevante se dio en el diésel, combustible clave para el transporte de carga. El llamado “pacto voluntario” llevó el precio máximo de 28.50 pesos a 28 y posteriormente a 27 pesos por litro, tras niveles previos de 25 a 26 pesos antes del conflicto.
El repunte del crudo también tuvo un efecto positivo en las finanzas de Pemex, cuya mezcla de exportación superó los 100 dólares por barril, generando mayores ingresos tanto para la empresa como para el gobierno federal, que presupuestó el crudo en 54.9 dólares por barril.
“Pemex capitalizó este entorno, elevando sus exportaciones a aproximadamente 550,000 barriles diarios en la primera quincena de marzo, lo que representó un incremento de 22% frente al promedio de enero y febrero. Sin embargo, este beneficio tiene un límite estructural: el alza del crudo se tradujo también en mayores costos de importación de gasolinas y diésel”, explicó Sergio Meana, gerente de desarrollo de negocios para Latinoamérica de Argus Media.
Meana añadió que, en el corto plazo, el mercado energético seguirá exhibiendo volatilidad y que la normalización de precios será progresiva, no inmediata, en línea con los tiempos de recuperación del sistema global.
Aunque el precio del petróleo y de los combustibles en Estados Unidos baje, así como los precios de importación a México, no serán reflejados de manera inmediata para los consumidores finales, en especial con el tope de precios que rige al mercado actualmente, publicó recientemente Expansión.