El fenómeno del nearshoring ha colocado a México en una posición estratégica para captar nuevas inversiones manufactureras, pero también ha elevado la necesidad de contar con energía limpia, estable y disponible de manera inmediata.
Para Vitruk, el desafío ya no radica únicamente en construir nueva infraestructura, sino en encontrar mecanismos que permitan acelerar la llegada de recursos para financiarla.
La energía como reto para el nearshoring
La especialista considera que los esquemas tradicionales dependen de círculos reducidos de inversionistas institucionales, lo que ralentiza la ejecución de proyectos como plantas solares, sistemas de almacenamiento o desarrollos geotérmicos.
Según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la transición energética requerirá inversiones por alrededor de 150 billones de dólares hacia 2050. En este contexto, atraer capital y acelerar su despliegue se ha convertido en uno de los principales desafíos para los países que buscan fortalecer su infraestructura eléctrica.
Vitruk sostiene que tecnologías como blockchain podrían ayudar a aumentar la transparencia y facilitar nuevas formas de financiamiento mediante inversiones fraccionadas.
La propuesta busca atraer capital internacional para proyectos complejos, particularmente aquellos relacionados con energía solar y geotermia, que suelen enfrentar mayores barreras para acceder a recursos.
"La infraestructura blockchain introduce una capa inmutable de confianza técnica. Al registrar cada transacción y distribución de dividendos en la cadena, se ofrece a los inversionistas internacionales visibilidad en tiempo real sobre el rendimiento de los activos", afirma.
Aunque la tecnología ya está disponible, la velocidad con la que los recursos llegan a los proyectos será uno de los factores que determinarán la capacidad de México para responder al crecimiento energético que demandan la inteligencia artificial y el nearshoring.